El pelotón encara las etapas finales con una pelea táctica al rojo vivo entre los principales equipos.
La Vuelta de Mendoza ya superó su séptimo capítulo y ha ingresado oficialmente en la etapa de definiciones. Tras el paso por la alta montaña, que funcionó como un filtro implacable para los corredores, la clasificación general comienza a tomar una forma más estable, aunque la paridad entre los punteros promete emoción hasta el último kilómetro. La exigencia física de la última semana ha empezado a pasar factura, pero los candidatos al título mantienen un ritmo que no da tregua.
Actualmente, Christian Moyano es quien ostenta la malla líder con una solidez envidiable. El representante de la Municipalidad de Guaymallén no solo manda en los relojes, sino que cuenta con un apoyo estratégico fundamental: su compañero Fernando Contreras se ubica en el segundo lugar. Este 1-2 provisorio le permite a la escuadra guaymallina manejar los tiempos de la competencia y obligar al resto de los equipos a realizar un desgaste mayor para intentar romper la hegemonía.
Sin embargo, la diferencia no es determinante y el podio lo completa un experimentado de estas tierras: Alejandro Durán. El corredor de la Municipalidad de Godoy Cruz se mantiene al acecho en el tercer puesto, demostrando que tiene la potencia necesaria para dar el zarpazo en las jornadas restantes. Detrás de ellos, nombres como Maximiliano Traico y José Autrán siguen en la conversación, manteniéndose a una distancia que todavía permite soñar con un cambio de mando.
La batalla no solo es individual, sino que se libra con fuerza en la clasificación por equipos. En este rubro, es la Municipalidad de Godoy Cruz quien lidera las posiciones, aunque tiene a Guaymallén pegado en los tiempos. Esta rivalidad entre las dos comunas más fuertes del pelotón anticipa una guerra de estrategias para las etapas de cierre, donde cada bonificación y cada corte de viento serán determinantes para definir al gran campeón de la edición.
A medida que la "más argentina de las vueltas" se acerca a su fin, el clima y el estado de las rutas jugarán un papel clave. Los directores deportivos ya diagraman cómo proteger a sus líderes y en qué momento lanzar los ataques definitivos. El público mendocino, que ha acompañado masivamente a la caravana multicolor en cada departamento, espera con ansias el desenlace de una competencia que ha recuperado su brillo y competitividad.
Con pocos días de carrera por delante, la tensión se siente en cada largada. Moyano y Contreras saben que tienen el objetivo cerca, pero Durán y el bloque de Godoy Cruz no se darán por vencidos fácilmente. Mendoza respira ciclismo y la definición de esta Vuelta 2026 promete quedar grabada en la memoria de los fanáticos, con una llegada que seguramente será apasionante y muy disputada.