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Conmoción por Punch: el pequeño primate que sobrevive gracias al afecto de un juguete

Las imágenes del primate abrazando a su juguete recorren el mundo.

Viernes, 20 de Febrero de 2026

Desde el Zoológico de Ishikawa, en Japón, surgió una historia que trasciende fronteras y llega al corazón de los mendocinos. Se trata de Punch, un pequeño mono nacido el 25 de julio de 2025 que fue abandonado por su madre biológica poco después de su nacimiento. La delicada situación obligó a una intervención inmediata del personal del parque, que asumió el desafío de garantizar su supervivencia y acompañar su desarrollo temprano en un entorno artificial.

Un vínculo simbólico y la recuperación emocional

Para los cuidadores, el reto no era exclusivamente nutricional, sino también afectivo. Al notar la necesidad de contacto del animal, decidieron entregarle un peluche de orangután para suplir de manera simbólica el calor materno. Punch adoptó el juguete instantáneamente como su referencia de seguridad: las imágenes difundidas muestran al pequeño aferrado al objeto, utilizándolo como apoyo para caminar y como refugio durante sus horas de descanso.

La repercusión internacional no tardó en llegar, despertando debates sobre la importancia del estímulo emocional en ejemplares jóvenes que sufren pérdidas tempranas. Especialistas interpretaron el apego al peluche como una señal clara de búsqueda de contención. En las redes sociales, las escenas del primate abrazando a su "compañero" de felpa generaron una ola de empatía, destacando el ingenio de los especialistas para evitar secuelas psicológicas en el animal.

Afortunadamente, el proceso de crianza asistida está dando resultados positivos. Con el paso de los meses, Punch comenzó a mostrar avances significativos en su comportamiento social. Gracias a un esquema de vigilancia permanente, el primate logró integrarse paulatinamente con otros monos de su especie, comenzando a participar en dinámicas grupales e interactuando con el entorno del zoológico de forma más natural.

Pese a su integración con el resto de la colonia, Punch mantiene un vínculo sumamente estrecho con uno de sus cuidadores humanos. Esta relación evidencia el rol fundamental que tuvo el contacto directo y la dedicación del personal en su proceso de recuperación. Los expertos señalan que, aunque el peluche fue vital en la etapa crítica, el acompañamiento humano fue el pilar que le permitió ganar la confianza necesaria para sobrevivir.

Hoy, la evolución de Punch es seguida de cerca por organizaciones de bienestar animal. El caso se convirtió en un ejemplo de cómo la tecnología y la sensibilidad pueden unirse para salvar a una cría en situación de vulnerabilidad. Mientras tanto, el pequeño mono continúa creciendo en Ishikawa, recordándonos que el afecto, incluso en forma de juguete, es una herramienta poderosa para la vida.