Con 700 metros de cajas lumínicas y el regreso de efectos con agua, la puesta promete un viaje entre la tradición y la tecnología.
La cuenta regresiva para la Fiesta Nacional de la Vendimia entra en su etapa de definiciones técnicas y el Teatro Griego Frank Romero Day ya luce una fisonomía renovada. En el marco del 90 aniversario de la máxima celebración de los mendocinos, el Gobierno provincial intensifica las tareas de montaje con un despliegue imponente.
Según confirmó el subsecretario de Cultura, Diego Gareca, esta semana comenzó la colocación de las estructuras principales, mientras que el lunes se completará la instalación del sistema de sonido e iluminación de última generación.
Una de las apuestas más fuertes para esta edición, titulada "90 cosechas de una misma cepa", es el rescate de elementos patrimoniales que definieron la mística de las fiestas creadas por Abelardo Vázquez. Se instalarán más de 700 metros lineales de cajas lumínicas, un recurso artesanal y tecnológico que es marca registrada de Mendoza desde 1971. El objetivo del equipo dirigido por Pablo Perri es lograr un equilibrio estético que rinda homenaje a la historia de la fiesta, pero con la potencia visual que exige el público actual.
A este despliegue se suma el regreso triunfal de la fuente de agua como protagonista del escenario. Tras algunas ediciones de ausencia o uso limitado, la fuente volverá a ofrecer su show de movimientos y luces, integrándose a la narrativa del espectáculo. Gareca adelantó que el agua tendrá un rol central, recuperando ese impacto sensorial que tanto cautiva a los espectadores en las gradas y que forma parte del recuerdo colectivo de las mejores noches vendimiales.
En cuanto a la arquitectura del escenario, la música en vivo tendrá un tratamiento especial. Los músicos ya no estarán ocultos, sino que ocuparán un lugar central y elevado, ganando una impronta imponente dentro de la escenografía. Esta decisión busca jerarquizar la excelencia de las orquestas locales, dándoles una visibilidad acorde al peso que ha ganado la banda sonora en las últimas producciones nacionales, permitiendo que el público conecte de otra forma con la interpretación en directo.
Los trabajos en el cerro de la gloria se realizan a contrarreloj para garantizar que cada engranaje de la maquinaria vendimial funcione a la perfección. Mendoza se prepara para recibir a miles de turistas que llegarán para ser testigos de una edición que, por sus nueve décadas de trayectoria, ya se perfila como un hito cultural. La combinación de tradición, simbolismo y modernidad técnica será el eje central sobre el que girará la propuesta artística de este año.
Con el montaje de las estructuras de hierro y las primeras pruebas de luces, el Frank Romero Day recupera su brillo característico. La expectativa crece entre los artistas y los realizadores, quienes ven cómo el guion de Perri cobra vida en las dimensiones monumentales del teatro. Todo está encaminado para que la noche del Acto Central, Mendoza vuelva a deslumbrar al mundo con una puesta en escena que celebra sus raíces y proyecta su futuro.