La central obrera confirma el arranque de un plan de lucha escalonado contra el Gobierno, con movilizaciones conjuntas y la posible concreción de un paro general hacia fines de año.
La Confederación General del Trabajo (CGT) puso en marcha una nueva etapa de confrontación con el Ejecutivo nacional mediante la reactivación de las protestas en la vía pública.
En una acción unificada junto a las dos CTA y la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP), la central obrera se moviliza frente al Congreso en respaldo a los haberes de los jubilados y contra el rumbo económico oficial.
La concentración de este miércoles marca el puntapié inicial de un plan de lucha de largo plazo que se extenderá durante los próximos meses. Aunque inicialmente las cúpulas gremiales descartaban un freno total de actividades, las constantes reuniones entre las organizaciones sociales y sindicales terminaron por consolidar la posibilidad de un paro general.
Las diferencias dentro del frente sindical radican únicamente en la oportunidad del llamado. Mientras desde la CTA Autónoma proponen una gran marcha con paro nacional hacia noviembre, en la sede de la CGT prefieren estirar los plazos y convocar a la medida de fuerza durante la primera quincena de diciembre.
El reclamo no solo busca contener la pérdida de poder adquisitivo en las jubilaciones, sino también responder al cierre de programas sociales y al deterioro de los ingresos en la economía popular. De esta manera, el sindicalismo busca incrementar la presión en las calles para forzar una respuesta del Gobierno.