En Cancillería y la Casa Rosada reinan los interrogantes sobre la realización del viaje presidencial a Inglaterra. La embestida contra el proyecto petrolero Sea Lion cambió el escenario diplomático.
El reciente giro diplomático sobre la causa Islas Malvinas impactó de lleno en la agenda internacional de la Casa Rosada. Tras el discurso transmitido por cadena nacional en el que Javier Milei rechazó la autodeterminación de los isleños y prometió sanciones contra las empresas que operen sin autorización, las autoridades de Cancillería pusieron en seria duda la gira a Inglaterra proyectada para fin de año.
La visita oficial al Reino Unido se gestionaba desde hacía más de un año e incluía la participación del mandatario en la edición británica del foro de inversiones "Argentina Week". El propio gabinete alimentó durante meses la expectativa sobre el viaje, que incluso vislumbraba un posible encuentro con el músico Mick Jagger gestionado por el ex primer ministro Boris Johnson.
Sin embargo, la creciente tensión internacional por el inicio de las operaciones petroleras del proyecto Sea Lion dejó en una absoluta nebulosa la travesía a territorio británico.
El endurecimiento del reclamo soberano incluye el envío de un paquete de leyes de defensa al Congreso y la decisión del Ejecutivo de denunciar penalmente a las compañías involucradas en la extracción de crudo en el Atlántico Sur. Frente a este contexto geopolítico, el Gobierno nacional evalúa de forma preventiva postergar de manera indefinida la agenda en Londres para concentrar la política exterior en la protección de los recursos estratégicos.