Pese al éxito de ocupación y el clima ideal, la polémica estalló en "La Feliz".
La temporada de verano en Mar del Plata comenzó con un ritmo frenético, impulsada por reservas hoteleras completas y un clima inmejorable. El inicio del 2026 se vivió con una vibrante actividad cultural y espectáculos que atrajeron a miles de visitantes, quienes aprovecharon jornadas de intenso sol y un mar con temperaturas más cálidas de lo habitual. Sin embargo, este marco festivo se vio empañado por un malestar creciente entre los bañistas debido a la distribución del espacio en la arena.
A través de las redes sociales, se multiplicaron las denuncias de turistas que aseguran que las estructuras de los balnearios privados están asfixiando el espacio público. Los reclamos apuntan a que las carpas, sombrillas y sogas que delimitan las parcelas reservadas ocupan casi la totalidad del frente costero. Esta situación se vuelve crítica durante las horas de marea alta, cuando el avance del agua reduce a su mínima expresión el área destinada a quienes no pagan por un servicio de sombra.
Videos grabados en zonas emblemáticas como Playa Grande muestran cómo las concesiones ganan terreno incluso cuando la marea está baja, dejando pasillos ínfimos para que la gente camine o se instale con su propia reposera. "No hay arena de la cantidad de carpas que hay. ¿La parte pública dónde está?", cuestionó una turista en una publicación que alcanzó miles de reproducciones, resumiendo el sentimiento de muchos veraneantes que se sienten desplazados de la costa.
La polémica no es nueva, pero este año la tensión parece haber escalado debido a la gran afluencia de público. Muchos visitantes sostienen que el derecho a disfrutar libremente de la playa se ve vulnerado por una explotación comercial que consideran desmedida. Las quejas incluyen no solo la falta de metros cuadrados disponibles, sino también la dificultad para circular por la orilla debido a los cerramientos instalados por los paradores privados.
Desde el sector turístico local, si bien celebran el impacto económico positivo que deja la ocupación plena, miran con preocupación el desgaste que estas críticas generan en la imagen de la ciudad. El equilibrio entre los servicios de los balnearios, que generan empleo y comodidad para un sector del público, y el derecho de acceso libre a la costa se mantiene como el principal eje de conflicto en una temporada que recién comienza.
Por el momento, las autoridades municipales no han anunciado cambios en las normativas de ocupación, mientras las redes sociales siguen siendo el canal de descarga para miles de personas. En una Mar del Plata que brilla por su oferta cultural y su gastronomía, el acceso a la arena pública se perfila como el gran debate de este enero de 2026, poniendo a prueba la convivencia entre el negocio privado y el turismo popular.