La medida, que forma parte de la reglamentación de la Ley de Modernización Laboral, quita gravámenes a productos que hasta ayer eran considerados "de lujo". El impacto en las facturas y mostradores de tecnología será inmediato.
Los consumidores argentinos se encuentran desde este jueves con una novedad que busca fomentar el consumo y reducir la asfixiante presión fiscal. La quita de una serie de impuestos internos, dispuesta por el Gobierno nacional, ya comenzó a regir para diversos rubros que van desde la tecnología cotidiana hasta los seguros que pagan los trabajadores.
No se trata de una promesa a futuro, sino de una quita directa de alícuotas que las empresas ya están aplicando a sus listas de precios. La reglamentación de la reforma laboral dispuso que la eliminación de estos tributos internos entraría en vigencia el primer día del mes inmediato siguiente a su promulgación, convirtiendo a este abril en el mes "bisagra" para los precios.
Según el nuevo esquema impositivo, la quita de gravámenes alcanza a productos con cargas especiales por su naturaleza:
Desde el sector comercial aseguraron que el traslado al precio final debería ser rápido. Al tratarse de un impuesto que se aplica sobre la facturación directa, las empresas no necesitan esperar procesos administrativos complejos. Sin embargo, analistas advierten que en el caso de las concesionarias de autos, el stock acumulado con impuestos anteriores podría retrasar unos días el impacto total de la rebaja.
Con esta medida, el mapa tributario nacional se simplifica levemente, pasando de 155 a 150 tributos vigentes, un camino que el Ejecutivo nacional promete profundizar hacia el 2028 para reactivar la economía.