Trescientos kilómetros de distancia hubo entre la primera reunión de Kicillof como presidente del PJ bonaerense y el presidente del Congreso de ese mismo partido. Uno estuvo en La Plata y el otro en Santa Fe. La distancia es la misma que se mantiene en la política. Diferencias sobre cómo pararse ante la prisión domiciliaria de Cristina Fernández de Kirchner sigue siendo lo que más divide.
Axel Kicillof armó una fiesta muy particular. Casi parecida a la que realizan los chicos en el colegio primario, solo con los amigos y algún otro "infiltrado obligatorio" que, si no hubiera sido invitado, la mamá del cumpleañero podía perder una vieja amistad. Por otro lado, enojado porque no fue participado, el otro líder del grado, Máximo Kirchner, armó su propio encuentro a trescientos kilómetros de ahí, en el Puerto San Martín, en Santa Fe.
Kicillof reemplazó a Kirchner como conductor político del peronismo bonaerense. La Presidencia cambió de mano y por primera vez desde la época de Eduardo Duhalde, el PJ está conducido por quien lo hace a nivel institucional provincial. El hijo de los dos presidentes eligió estar muy lejos de La Plata, en la que su representante en el chat provincial, Mayra Mendoza, se fue del encuentro en La Plata apenas iniciaba el discurso quien la iba a conducir legalmente.
Los organizadores de la primera reunión de Kicillof como presidente del PJ bonaerense se enteraron casi por los diarios que su antiguo primo Kirchner se iba a realizar su propia actividad lejos de ahí. Igualmente, no lo habían invitado, bajo la excusa que las reuniones del consejo no son las mismas que las del Congreso. En el pasado, siempre estaban mezclados, a pesar de que quienes quedaban como integrantes de la mesa partidaria no intervinieran en el otro organismo del PJ.
La realidad indica que Kicillof es quien más peso tiene y más chances de ser candidato presidencial detenta, a pesar de los deseos de Cristina Fernández de Kirchner, quien a través de los suyos sigue reclamando por su libertad inmediata como instancia esencial para cualquier otro acuerdo político. "Es una locura todo. No saben que si no ganamos Cristina nunca tendrá chance de quedar libre y Javier Milei seguirá siendo presidente", expresó uno de los presentes que disiente en las formas de sus aliados internos.
Cuatro participantes compartieron la observación brindada por operadores del gobernador que calificaron el encuentro partidario como "recontra aburrido" y que solo sirvió para cumplir con la formalidad de designar las autoridades. Extrañamente, tampoco estuvo el presidente de la Junta Electoral, Leonardo Nardini, quien podría haber explicado si hay alguna chance de actualizar el padrón partidario tal cual reclamó Carlos "Carli" Bianco, recientemente llegado desde España donde tuvo que quedarse una semana más por una operación repentina de apendicitis.
A Nardini, intendente de Malvinas Argentinas, un referente del Movimiento Derecho al Futuro paladar duro le recriminó que prefirió "sacarse una foto con Dante Gebel", como si eso hubiera constituido un pecado. ¿Qué pasaría si el no pastor pretendiera participar de una mega PASO opositora? ¿Desecharán lo que está generando su incipiente presencia? No solo el jefe comunal lo recibió, sino que también se sentó largo y tendido con un no kirchnerista como Martín Llaryora, el gobernador cordobés.
Sin capacidad aún para fijar reglas de juego claras para definir las candidaturas, hoy nadie se atreve a adelantar si las tensiones observadas entre los seguidores de Kicillof y de la ex presidenta de la Nación forman parte de los escarceos obligatorios en la previa de una negociación. Los tropiezos del gobierno libertario le pueden dar una gran oportunidad, pero las diferencias que se fueron generando entre los peronistas durante los últimos veinte años, podría provocar un nuevo cisma. Nadie, al día de hoy, puede garantizar nada.
El gobernador parece pelear contra Kirchner con el mismo método que provocaron el enojo y las derrotas sucesivas porque nadie se sintió interpelado con las decisiones adoptadas de manera unilateral por el hijo de los dos presidentes. Hace como si no existiera el cristinismo, acelera con su proyecto y no contempla cuántos enojados quedan por el camino. "La única en condiciones de hacerlo era Cristina, porque nos garantizaba a todos la victoria. Estos, ninguno de los dos, puede hacer algo parecido", dijo un intendente que asumió hoy en el peronismo bonaerense.
Entre estas decisiones que quiere imponer Kicillof puede haber una bomba de implosión. El gobernador pretende a Bianco como candidato a sucederlo por el Movimiento Derecho al Futuro. La mayoría de los intendentes ya dijo que no lo aceptarán. No quieren volver a mirar con la ñata contra el vidrio lo que deciden en un lugar ajeno a su incumbencia.
"En los chats y en las declaraciones se sacan mano, nos perseguimos la cola entre nosotros. Y en lugar de aprovechar la oportunidad que nos da el gobierno, seguimos haciendo papelones en público", le confesó un miembro principal del peronismo kirchnerista renovador, quien desde hace tiempo viene reclamando que se junten todos los sectores y se plantee cómo será la PASO, trabajar para defender las herramientas electorales conque cuentan para pelear por la vuelta al poder y no empezar a hacer macartismo diciendo "este si y este no".