En el operativo rescataron a tres mujeres y secuestraron dinero en efectivo y cuadernos de anotaciones.
La Policía de la Ciudad de Buenos Aires desbarató en las últimas horas un centro de explotación sexual que operaba bajo la apariencia de una barbería en el barrio de Floresta. El local, ubicado sobre la avenida Juan Bautista Alberdi al 4300, mantenía una fachada comercial para encubrir las actividades ilícitas que se desarrollaban en su interior. Durante el procedimiento, los efectivos de la División Trata de Personas debieron irrumpir por la fuerza tras no obtener respuesta desde el inmueble, confirmando que el prostíbulo se encontraba en pleno funcionamiento al momento del arribo policial.
En el interior del local fueron identificadas tres mujeres y un hombre, todos mayores de edad, quienes fueron asistidos por personal de la Dirección Nacional de Migraciones y organismos de control porteños. Los investigadores lograron incautar seis teléfonos celulares, preservativos, un cuaderno con anotaciones detalladas de la actividad y una suma de dinero que asciende a 260.000 pesos y 25 dólares en efectivo. La Agencia Gubernamental de Control procedió a la clausura inmediata del inmueble tras verificar que el rubro declarado era inexistente y servía únicamente como pantalla para la trata de personas.
La causa cuenta con la intervención de la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas Número 35, bajo la dirección de Celsa Ramírez. La magistrada actuante dispuso la imputación formal de la mujer identificada como la administradora del lugar, mientras que el resto de las personas halladas en el recinto prestaron declaración ante las autoridades. El operativo se enmarca en una serie de investigaciones que buscan detectar situaciones de vulnerabilidad extrema y explotación sexual ocultas en comercios de cercanía en zonas comerciales de alta circulación.
Según detallaron las fuentes policiales, la inteligencia previa fue fundamental para determinar que el flujo de clientes no guardaba relación con los servicios de una barbería convencional. Los horarios irregulares y la permanencia de la puerta de ingreso cerrada con llave fueron señales que alertaron a los vecinos y derivaron en la denuncia que dio inicio a la pesquisa. Este tipo de fachadas se han vuelto frecuentes en investigaciones de trata, lo que obliga a la articulación de distintas fuerzas de seguridad y organismos de fiscalización y control.
Por el momento, los peritajes se centrarán en el análisis de los teléfonos móviles secuestrados para intentar establecer si este punto de explotación formaba parte de una red más amplia con otras localizaciones en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La administradora quedó a disposición de la Justicia, mientras se evalúa la situación migratoria de los implicados. La causa continúa abierta con el objetivo de identificar a otros posibles responsables detrás del financiamiento de este falso local comercial.