La central obrera redefine su estrategia de lucha y abandona temporalmente la idea de un paro general único. Implementarán medidas de fuerza escalonadas por actividad frente a las reformas nacionales.
La Confederación General del Trabajo (CGT) formalizó el inicio de una nueva etapa de discusión gremial orientada a redefinir sus métodos de protesta contra la administración del presidente Javier Milei.
Tras los reveses sufridos en el ámbito judicial para frenar la reforma laboral y la reciente ratificación de sus reclamos ante la OIT en Suiza, la cúpula sindical de la central obrera comenzó a debatir un plan estratégico alternativo. La intención civil y corporativa de los gremios es dejar de lado el clásico paro general masivo para avanzar hacia un esquema de medidas de fuerza escalonadas y rotativas por actividad.
El nuevo diseño del plan de acción colectiva busca sostener la intensidad del conflicto en el tiempo sin el desgaste político que implica una huelga total. De acuerdo con las alternativas evaluadas por los secretarios generales Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Argüello, las protestas rotarán de manera programada afectando sectores estratégicos como el transporte, la industria, los puertos, la alimentación y los medios de comunicación.
Desde la cuenta oficial de la central en la plataforma X, argumentaron que el deterioro del empleo y la pérdida de actividad económica exigen construir respuestas organizadas que estén a la altura del momento histórico actual.
La definición final de este cronograma de paros sectoriales se resolverá la próxima semana, durante una reunión clave del Consejo Directivo de la CGT. El Gobierno nacional sigue de cerca el armado de este mapa de protestas civiles debido al fuerte impacto logístico y productivo que el desabastecimiento o el freno del transporte público podrían ocasionar en las principales ciudades del país.