Denunció falta de transparencia y una profunda desconexión con los valores actuales de la institución.
El mundo del deporte se vio sacudido este lunes por un anuncio histórico. Novak Djokovic, el máximo ganador de títulos de Grand Slam de todos los tiempos, comunicó su salida definitiva de la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP). A través de sus redes sociales, el serbio oficializó una ruptura que profundiza la grieta existente en el control del circuito masculino y pone en jaque las estructuras tradicionales que rigen el tenis profesional desde hace décadas.
La decisión de "Nole" no es un hecho aislado, sino el punto de quiebre tras años de desacuerdos públicos con la cúpula directiva del organismo. Según detalló el propio jugador, su renuncia se fundamenta en preocupaciones persistentes sobre la falta de transparencia en el manejo de la asociación y la gobernanza actual. Djokovic fue categórico al señalar que sus valores personales y profesionales ya no están alineados con la dirección que ha tomado la ATP en el último tiempo.
En su descargo, el tenista serbio hizo hincapié en tres pilares que considera deficientes y que lo llevaron a tomar esta postura drástica. Primero, la desigual distribución de ingresos para los jugadores de menor ranking, una lucha que viene encabezando hace tiempo. Segundo, la falta de claridad institucional en la toma de decisiones y, por último, la necesidad imperiosa de que los deportistas cuenten con una voz independiente que no esté condicionada por los intereses de la asociación.
Además, Djokovic lanzó una fuerte crítica sobre el uso y la representación de su imagen dentro de la organización. El serbio, que ya había impulsado años atrás la creación de la PTPA (Asociación de Jugadores de Tenis Profesionales), busca ahora fortalecer ese espacio alternativo para disputar la representatividad del organismo oficial. Esta salida definitiva marca un precedente sin igual, ya que es la primera vez que la figura más importante del ranking decide dar un paso al costado de forma total.
El impacto de esta noticia promete generar un efecto dominó entre otros colegas del circuito que comparten las críticas del serbio. La ATP, por su parte, enfrenta ahora el desafío de sostener su legitimidad sin su máximo exponente activo en las filas oficiales. En los pasillos de los grandes torneos ya se habla de una posible reconfiguración del calendario y de la forma en que se gestionan los derechos de transmisión y patrocinios de ahora en adelante.
Mientras el mundo del tenis procesa este cimbronazo, Djokovic dejó en claro que su compromiso con el deporte sigue intacto, pero fuera de las estructuras que considera obsoletas. Con esta jugada, el actual número uno del mundo no solo defiende su legado dentro de la cancha, sino que busca refundar la política gremial del tenis, transformándose en el líder de una revolución que podría cambiar para siempre el negocio de las raquetas.