En el primer ensayo formal de fútbol del año, el entrenador sorprendió con un cambio de esquema, ausencias importantes y decisiones fuertes.
La pretemporada de Boca tuvo este jueves un momento clave cuando Claudio Úbeda decidió dejar por un rato los trabajos físicos y apostar por el fútbol formal en Ezeiza. Sin doble turno y con la pelota como protagonista, el entrenador realizó su primer ensayo táctico del año y dejó varias señales que no pasaron desapercibidas: un cambio de esquema respecto al semestre anterior, la ausencia de figuras importantes y la aparición de nombres que buscan revancha.
La baja más resonante fue la de Edinson Cavani. El delantero uruguayo trabajó de manera diferenciada a raíz de una lumbalgia y el cuerpo técnico optó por llevarlo con cautela. La idea es que sume cargas de forma progresiva y llegue en óptimas condiciones al debut en el Torneo Apertura 2026, previsto para el 25 de enero. En Boca no hay urgencias con el goleador y la prioridad está puesta en evitar riesgos innecesarios en esta etapa inicial.
Tampoco participó del ensayo Carlos Palacios, otro futbolista que había sido habitual en el cierre del último semestre. El chileno sufrió un golpe leve en una de sus rodillas y fue preservado por precaución, una decisión que se alinea con el mensaje que bajó el cuerpo técnico desde el arranque de la pretemporada: ante la mínima molestia, se baja la intensidad para no generar lesiones mayores.
La inclusión de Zenón como extremo por derecha fue una de las grandes sorpresas de la jornada. El ex Unión es un jugador al que el cuerpo técnico pretende recuperar futbolísticamente, aunque su futuro en el club todavía no está asegurado ante la posibilidad de que aparezcan ofertas desde el exterior, como ya ocurrió con el interés del Alavés. Por ahora, Úbeda le dio protagonismo y una función clara en su idea.