La intención es solucionar el problema de la falta de espacio para los socios sin necesidad de mudarse del barrio.
Juan Román Riquelme ha puesto en marcha uno de los proyectos más ambiciosos de su gestión al frente de Boca Juniors: la ampliación de la Bombonera hasta alcanzar una capacidad de 80.000 espectadores. Esta iniciativa busca responder a la demanda histórica de miles de socios que quedan fuera de los partidos importantes debido al aforo actual. El proyecto no solo contempla sumar gradas, sino realizar una modernización integral que respete la mística del estadio más famoso del mundo.
El principal obstáculo que enfrenta la dirigencia xeneize sigue siendo la adquisición de las propiedades linderas, conocidas como las dos medias manzanas ubicadas detrás de los actuales palcos. Riquelme y su equipo de trabajo están evaluando diferentes alternativas de ingeniería que permitan elevar la capacidad sin invadir de manera crítica el espacio público. La consigna es clara: ampliar la casa de Boca en el mismo lugar donde fue fundada, descartando por completo la idea de construir un estadio nuevo en otra zona.
Además del aumento de localidades, el plan incluye mejoras en los accesos, la iluminación y los servicios para los hinchas. Se busca que la Bombonera cumpla con los estándares internacionales más exigentes, permitiéndole ser sede de eventos de primer nivel sin perder su acústica característica. Para Riquelme, este paso es fundamental para consolidar su legado político y deportivo en el club de sus amores, brindando una solución definitiva a un problema de décadas.
El anuncio ha generado una gran expectativa entre los socios, quienes esperan conocer los plazos oficiales de la obra. Aunque todavía quedan etapas administrativas y negociaciones vecinales por cerrar, la voluntad política de la actual conducción parece estar más firme que nunca. El apoyo del hincha será crucial para llevar adelante una reforma de tal magnitud, que cambiará para siempre la fisonomía del barrio y del fútbol argentino.