Aunque el Millonario ganó 1-0 y lidera su grupo en la Sudamericana, el foco está puesto en la rodilla de Vera y la molestia física del colombiano. El domingo reciben a Boca con el equipo en duda.
River Plate logró imponerse por la mínima ante Carabobo con gol de Sebastián Driussi, pero el costo de los tres puntos fue altísimo. En un Monumental que ya palpita el duelo del domingo ante Boca Juniors, el mediocampo de Eduardo Coudet sufrió dos bajas que encendieron todas las alarmas.
El primer golpe llegó antes de los 20 minutos de juego. Fausto Vera, el eje del equilibrio "Millonario", sufrió un fuerte impacto en su rodilla derecha. Los gestos de dolor del volante central al pedir el cambio fueron elocuentes, y versiones desde el vestuario indican que el jugador habría manifestado su temor por una lesión de gravedad. Su salida obligará al cuerpo técnico a esperar los estudios clínicos que se realizarán en las próximas horas para descartar un compromiso ligamentario.
El inicio del segundo tiempo no trajo alivio. A los 6 minutos, Juan Fernando Quintero también debió abandonar el campo. El colombiano, que venía siendo el conductor creativo del equipo, sintió una molestia muscular que le impedía caminar con normalidad. En su lugar ingresó el juvenil Kendry Páez, quien a pesar de su gran proyección, representaría una apuesta de riesgo para la titularidad en un Superclásico si Juanfer no llega.
Con la victoria 1-0 consumada, River trepó a la cima del Grupo H de la Sudamericana con 4 unidades, pero la sensación térmica en el club es de incertidumbre.
El "Chacho" Coudet tendrá menos de tres días para rearmar el rompecabezas táctico. Si ambos quedan descartados, el mediocampo de River perdería su principal recuperador y su máximo generador de juego en el partido más importante del semestre.