Tenía todo para ser uno de los grandes ídolos del "Xeneize", pero una grave lesión en un ojo lo alejó del campo a los 21 años. Descubrí todos los detalles en la nota.
Luis Mario Saraco se presentó como una de las grandes joyas del fútbol argentino y, en sus primeros pasos, tenía todo para convertirse en ídolo de Boca Juniors. Su talento, frescura y desfachatez en el verde césped despertó las expectativas de los hinchas, que rápidamente lo acobijaron y le brindaron todo su cariño.
Sin embargo, una grave lesión en un ojo lo alejó para siempre del deporte con tan solo 21 años. Este inconveniente, sufrido durante un partido de barrio, lo obligó a reinventarse lejos del fútbol para ganarse la vida. Saraco se radicó en La Matanza y comenzó a trabajar como remisero.
Saraco realizó todo su recorrido formativo en Boca, pasando por las divisiones inferiores hasta llegar a integrar el plantel profesional. Durante sus inicios en el club de La Ribera era considerado un proyecto interesante, con condiciones para afianzarse en el equipo y ganar múltiples títulos.
Su trayectoria, sin embargo, se frenó de manera repentina luego de un accidente ocurrido en un partido amateur. Un golpe en el ojo le provocó un desprendimiento de retina que obligó a una intervención quirúrgica. Ante el riesgo de sufrir daños permanentes en la visión, los médicos le recomendaron dejar la actividad, lo que terminó marcando el final de su carrera a los 21 años.
Después de dejar el fútbol, Saraco tuvo que reinventarse para poder sostenerse económicamente. Se instaló en Villa Luzuriaga, en el partido de La Matanza, donde encontró en el trabajo de remisero una nueva forma de vida.