El argentino terminó octavo y Alpine festejó los puntos de su dupla de pilotos.
El piloto argentino Franco Colapinto finalizó octavo en el Gran Premio de Barcelona, posición que le permitió sumar puntos para la escudería Alpine. El team francés festejó por partida doble porque Pierre Gasly concluyó séptimo, en una carrera que terminó coronando a Lewis Hamilton (Ferrari) como el mejor.
El piloto argentino, que había iniciado la jornada del domingo desde la decimotercera posición en la grilla de partida, supo capitalizar una estrategia impecable y aprovechar los movimientos en la pista durante los tramos finales de la carrera. Con este resultado, Colapinto suma cuatro unidades fundamentales para engrosar su cosecha en la temporada 2026 de la Fórmula 1.
Al podio subieron el mencionado Lewis Hamilton, segundo George Russell (Mercedes) y, tercero, Lando Norris (McLaren).
El camino hacia el éxito en Barcelona no fue sencillo. Alpine había sufrido un inicio de fin de semana para el olvido, con Colapinto definiendo el viernes como "el peor de la temporada". La falta de grip, la inestabilidad del chasis y una degradación extrema de los neumáticos fueron los obstáculos que el equipo tuvo que sortear contrarreloj.
Hubo otro momento para la polémica que genera quejas en los fanáticos argentinos. Es que el equipo le ordenó a Colapinto que dejara pasar a su compañero, Gasly.
Incluso tras los ensayos libres, el panorama era sombrío: "Ojalá tengamos menos degradación en carrera que en clasificación, porque en media vuelta me quedo sin gomas", había advertido el pilarense tras una sesión clasificatoria que calificó de "desastre". Sin embargo, la historia cambió el domingo.
El equipo francés, consciente de que los puntos estaban lejos, apostó a una gestión inteligente de los recursos. Mientras otros pilotos sufrían con el desgaste, Colapinto mantuvo la calma y llevó adelante una carrera de inteligencia.
El resultado final fue doblemente positivo para Alpine: su compañero Pierre Gasly terminó séptimo, mientras que el argentino completó el octavo lugar. Para Colapinto, esta actuación no solo representa una inyección de confianza anímica, sino que demuestra su capacidad para sobreponerse a la adversidad técnica y extraer el máximo rendimiento de un monoplaza que, hasta hace apenas 24 horas, parecía no tener respuestas.