Con un vínculo por una temporada, el entrenador inició oficialmente su segundo ciclo como director técnico del Ciclón tras más de veinte años.
Néstor Gorosito comenzó oficialmente una nueva etapa en San Lorenzo. El entrenador de 62 años firmó este viernes un contrato por doce meses y fue presentado como el nuevo director técnico del conjunto azulgrana, iniciando así su segundo ciclo al frente del club después de más de dos décadas. Su llegada representa el regreso de un hombre profundamente identificado con la institución, donde dejó una huella tanto como futbolista como entrenador.
La historia de Pipo con el Ciclón comenzó mucho antes de su carrera como director técnico. Durante sus tres etapas como jugador, entre 1988 y 1989, 1992 y 1993, y finalmente entre 1996 y 1999, disputó 174 partidos oficiales y convirtió 45 goles. Aunque no consiguió títulos con la camiseta azulgrana, su calidad futbolística y su identificación con el club hicieron que se transformara en uno de los grandes referentes de aquella época.
Ese vínculo sentimental fue uno de los factores que impulsó su regreso para afrontar este nuevo desafío desde el banco de suplentes. Su primera experiencia como entrenador se produjo entre 2002 y 2004. Antes había debutado como técnico en Nueva Chicago, donde protagonizó una recordada Promoción frente a Argentinos Juniors que terminó con la permanencia del equipo de Mataderos en Primera División.
Sin embargo, su decisión de marcharse al Ciclón mientras aún dirigía al Torito generó un fuerte malestar entre los hinchas verdinegros, que lo recibieron con insultos y el recordado canto de "El que no salta es un traidor" cuando regresó como entrenador del conjunto azulgrana. En aquella primera etapa consiguió resultados importantes.
Durante el Torneo Apertura 2003 llevó al equipo al subcampeonato tras sumar once victorias, tres empates y cinco derrotas, terminando apenas tres puntos por detrás de Boca. En el Clausura 2004 finalizó en la quinta posición, mientras que también dirigió al club en competencias internacionales. En la Copa Sudamericana 2003 eliminó a Deportivo Petare en la primera ronda, aunque luego quedó eliminado frente a The Strongest.
Al año siguiente alcanzó a dirigir un solo encuentro de ese certamen antes de presentar su renuncia. En total, registró una efectividad superior al 53 por ciento en los torneos locales y alcanzó un notable 80 por ciento de rendimiento en el plano internacional. Ahora el panorama que encontrará será muy diferente.
La institución de Boedo atraviesa un presente complicado y acumula una preocupante serie de resultados negativos que aumentó la necesidad de un cambio de rumbo. El equipo no consigue una victoria desde el 24 de septiembre, cuando derrotó a Banfield por 1-0. Desde entonces sufrió derrotas frente a Central Córdoba, Huracán, Defensa y Justicia e Independiente, una racha en la que además recibió once goles y apenas convirtió tres.