El informe destaca una fuerte reducción de la indigencia y una notable mejora en los indicadores de niñez.
La situación social en la Ciudad de Buenos Aires mostró una mejora contundente durante el último año. Según el informe del Instituto de Estadística y Censos porteño, la tasa de pobreza se ubicó en el 17,3% al cierre del tercer trimestre de 2025, afectando a 534.000 habitantes. Esta cifra representa una caída de 10,8 puntos porcentuales respecto al mismo periodo de 2024, consolidando una tendencia de recuperación en los niveles de ingresos de la población capitalina.
Uno de los datos más alentadores del relevamiento es la significativa reducción de la pobreza infantil. En el segmento de niños, niñas y adolescentes de 0 a 17 años, el indicador pasó del 42,6% al 27,1% en tan solo doce meses. Por su parte, la indigencia también registró un retroceso importante, alcanzando al 5,3% de la población (unas 164.000 personas), lo que implica una baja de casi seis puntos en comparación con el 11% registrado el año anterior.
En términos de hogares, el estudio revela que el 13,7% se encuentra bajo la línea de pobreza y el 4% en situación de indigencia. Esto significa que, en el balance interanual, unas 334.000 personas y 111.000 hogares lograron salir de la zona de pobreza crítica. Estos números reflejan un impacto positivo en la capacidad de consumo y el acceso a la canasta básica total por parte de las familias porteñas.
Como contracara de este descenso en la vulnerabilidad, se verificó una expansión de los sectores con mayores ingresos. Actualmente, la clase media representa el 51,4% de los hogares de la Ciudad, lo que equivale a unas 707.000 unidades habitacionales. En tanto, los sectores denominados "acomodados" registraron un crecimiento hasta alcanzar al 16,1% de los hogares de la Capital Federal, marcando un fortalecimiento del estrato socioeconómico medio y alto
A pesar de las cifras positivas, el informe advierte que persisten marcadas desigualdades geográficas y demográficas. La incidencia de la pobreza sigue siendo considerablemente más alta en la Zona Sur de la Ciudad, donde afecta al 21,8% de los residentes. Asimismo, la vulnerabilidad se acentúa en aquellos hogares que cuentan con presencia de niños y niñas menores de 14 años, alcanzando un nivel del 22,6%.
Estos indicadores locales son seguidos con atención desde el resto del país, ya que suelen anticipar tendencias que luego se reflejan en otros centros urbanos como el Gran Mendoza. La recuperación del empleo y la estabilización de los precios asoman como los factores determinantes para explicar este cambio de escenario que, por primera vez en años, muestra a la clase media recuperando el terreno perdido frente a la crisis.