La erosión de los salarios y el aumento de la morosidad bancaria profundizan la crisis en los hogares mendocinos.
El consumo masivo en Argentina no logra encontrar un piso y registró una caída interanual del 3,4 por ciento en febrero, según los últimos datos de la consultora Scentia. Esta cifra consolida un patrón de retracción que se extiende de manera casi ininterrumpida desde el inicio de la gestión de Javier Milei. De los 26 meses transcurridos bajo la actual administración, solo tres mostraron signos de crecimiento, siendo el punto más crítico la variación mensual, que reflejó un desplome del 6,3 por ciento respecto a enero de este año.
Los supermercados de cadena fueron los más afectados con una baja del 5,9 por ciento, seguidos por mayoristas y autoservicios independientes. Al analizar el interior de las góndolas, el panorama es desalentador: ninguno de los ocho rubros relevados logró números positivos. Las bebidas sin alcohol encabezaron el derrumbe con casi un 12 por ciento de caída, mientras que productos esenciales como los alimentos en general y artículos de limpieza también mostraron retrocesos, confirmando que las familias están recortando incluso en lo más básico para llegar a fin de mes.
La consultora advierte que este fenómeno se explica por una inflación acumulada que destruyó el poder adquisitivo, sumado a que los salarios registrados perdieron un 7,3 por ciento en términos reales en los últimos meses. A esto se le suma un dato preocupante para el sistema financiero: la mora bancaria trepó al 10,6 por ciento, su nivel más alto en dos décadas. Esto indica que el endeudamiento de los hogares mendocinos y argentinos ya no funciona como un motor para el consumo, sino como una carga financiera asfixiante para los sectores de menores ingresos.
La comparación histórica resalta la profundidad de la crisis actual, ya que la caída del consumo masivo en 2024 fue del 13,9 por ciento, una cifra que duplica el peor registro de la gestión de Mauricio Macri. Si bien sectores específicos como electrodomésticos o vehículos tuvieron repuntes aislados gracias al crédito y las importaciones, incluso esos rubros empezaron a mostrar señales de agotamiento en este primer bimestre de 2026. La economía actual muestra una dinámica dual, donde una pequeña porción accede a bienes durables mientras la mayoría enfrenta restricciones severas.
El informe de Scentia concluye que la tendencia negativa aún no ha encontrado un punto de inflexión. En los supermercados y almacenes de barrio de Mendoza, la postal de "mirar mucho y comprar poco" se vuelve moneda corriente ante una inflación de la canasta masiva que, aunque corre por debajo del índice general, sigue golpeando con fuerza. Con un desempleo en alza y una precarización laboral creciente, el mercado interno enfrenta uno de sus desafíos más complejos de los últimos años sin señales claras de una recuperación en el corto plazo.