Entre tropiezos y referencias religiosas, rechazó las denuncias por violencia y habló de su expareja.
El exdiputado nacional y dirigente del gremio de los peajes, Facundo Moyano, protagonizó una llamativa y confusa reaparición televisiva este viernes en el programa "La mañana con Moria", conducido por Moria Casán en El Trece. Su visita estuvo cargada de momentos insólitos: llegó más de una hora tarde a la entrevista, se equivocó de sillón al ingresar, tuvo dificultades para hilar frases y mostró por momentos un tono sumamente emotivo.
Ante la sorpresa de la conductora, el referente sindical intentó justificar su tardanza —el ciclo inicia a las 9 y se presentó a las 10.30— y aseguró que asistió con la intención de defenderse de las causas judiciales que pesan en su contra. Asimismo, negó rotundamente haberse quedado dormido antes de ir al estudio de televisión.
Antes de abordar su situación procesal, Moyano sorprendió al regalarle un rosario a la conductora y apelar a una referencia religiosa vinculada a la Virgen de Luján para explicar el momento personal que atraviesa. Sin embargo, el clima en el piso se tornó tenso e incómodo a medida que el dirigente intentaba explicar los conflictos con sus abogados y las recientes imputaciones por desobediencia judicial.
Durante su alocución, el dirigente del Frente Renovador rechazó los episodios de violencia que se le atribuyen respecto a su expareja, Candela Arizaga. Moyano sostuvo que decidió romper el silencio porque no cometió ninguno de los delitos por los que se lo investiga y afirmó que sus críticos no le creen a la joven.
"Siempre estuve tranquilo porque tengo todas las pruebas de que no le pegué a mi novia y que ella tuvo un brote psicótico", declaró abiertamente ante las cámaras. Con un discurso errático, el exdiputado cerró su intervención insistiendo en que cuenta con elementos técnicos para demostrar su inocencia ante la Justicia.