El pequeño falleció en el hospital y la policía ya arrestó a cinco implicados.
Una brutal masacre conmociona a la ciudad de Charlotte, en Estados Unidos, luego de que un grupo de atacantes armados abriera fuego contra una vivienda durante la madrugada del 20 de septiembre. La ráfaga de proyectiles alcanzó a Caleb Flax, un niño de solo cuatro años que dormía junto a su madre y falleció horas después en el hospital.
Los agresores, que se desplazaban en dos vehículos robados, efectuaron un total de 84 disparos que impactaron contra la casa de la víctima y otras tres propiedades del vecindario. Durante el tiroteo, una mujer adulta también sufrió heridas de extrema gravedad.
La investigación policial derivó en la detención de cuatro adolescentes de entre 16 y 17 años, además de un joven de 22 acusado de complicidad por encubrir la procedencia de los vehículos. Los sospechosos enfrentan cargos por intento de asesinato, conspiración para cometer delitos graves y disparar contra una vivienda ocupada.
Según confesaron algunos de los implicados, el ataque armado fue planificado como una represalia por un conflicto previo entre bandas, con la intención inicial de baleares las ventanas de la propiedad.
La jefa de la policía local, Estella D. Patterson, remarcó que las pesquisas continúan abiertas para dar con la totalidad de los involucrados en el crimen, al que calificó como un acto de violencia inaceptable.
En tanto, familiares y vecinos despidieron al pequeño Caleb en una emotiva vigilia y lanzaron una campaña de recaudación de fondos para asistir a la madre, quien intentó proteger al menor con su cuerpo en medio de la balacera.