El primer ministro mejoró los pronósticos previos pero su bloque de derecha obtuvo 53 bancas. Quedó obligado a negociar complejas alianzas para mantenerse en el poder.
Benjamín Netanyahu quedó posicionado para continuar al frente del Gobierno de Israel tras obtener un resultado superior al anticipado por los sondeos. Sin embargo, su bloque de derecha no logró la mayoría absoluta en el Parlamento, por lo que su continuidad dependerá de complejas negociaciones políticas.
Con el 86% de los votos escrutados, las proyecciones le otorgan 53 de los 120 escaños de la Knesset a la fuerza del primer ministro, mientras que la oposición liderada por Gadi Eisenkot alcanzaba 48 bancas. Un factor determinante fue el desempeño récord de las fuerzas árabes, que proyectan 19 lugares y dificultan la conformación de un bloque opositor unificado.
El mandatario celebró los resultados y calificó el desempeño como una victoria decisiva, destacando la intención de profundizar la alianza con Estados Unidos para enfrentar la amenaza de Irán. Mientras avanzan las conversaciones para formar una coalición formal, Netanyahu permanecerá en funciones con capacidad para tomar decisiones de defensa.