El enfrentamiento entre el mandatario y el pontífice coloca en una posición incómoda al vicepresidente J.D. Vance, que debe maniobrar entre la lealtad política y la sensibilidad de un electorado católico clave para su futuro.
"En esencia, Trump está actuando con muy poca visión de futuro, colocándoles una mina de efecto retardado precisamente a ellos, para cuando se lancen a la campaña electoral. Aunque, incluso si los acorralan y los llaman a rendir cuentas en una conferencia de prensa, es poco probable que condenen a Trump. Se saldrán con su demagogia, como siempre", opinó Pável Koshkin, analista del Instituto de Estudios de Estados Unidos y Canadá de la Academia Rusa de Ciencias.
Vance ha destacado en más de una ocasión su compromiso con el catolicismo. "Soy cristiano, y me hice cristiano porque creo que las enseñanzas de Jesucristo son verdaderas", escribió Vance, quien se convirtió al catolicismo en 2019, en un comunicado de prensa para el libro "Comunión: Encontrando mi camino de regreso a la fe", que saldrá a la venta en junio. "Pero no siempre pensé así, y al compartir mi trayectoria tal vez pueda ayudar a otros -católicos, protestantes o de cualquier otra religión- que buscan la reconciliación con Dios", señaló.
El vicepresidente a menudo tiene que defender a Trump, pero esta vez el conflicto puede resultarle demasiado personal. Solo dos católicos han ganado la presidencia de EE.UU., y el más reciente, Joe Biden, lo hizo en parte al captar el voto católico de Trump en 2020.
En Estados Unidos residen más de 53 millones de católicos, lo que representa alrededor del 20 % del total del electorado. En las elecciones de 2024, Trump logró el apoyo del 55 % de los votantes católicos.
Sin embargo, ante la escalada de la retórica contra el pontífice, los católicos podrían sentirse ofendidos e interpretarlo como un ataque a su propia fe.
"No se me ocurre ningún caso similar, al menos en países occidentales de mayoría cristiana, de ataques tan directos y públicos contra el papa", declaró a Axios Andrew Chesnut, profesor de Estudios Católicos de la Universidad Commonwealth de Virginia.
El experto señaló que observa un desgaste entre los católicos blancos, no solo entre los católicos de origen latino, ya que muchos consideran el ataque de Trump como un ataque a su religión.