Hay más de 1.000 heridos, ciudades enteras permanecen sin luz ni agua potable y múltiples países, incluida la Argentina, ofrecieron ayuda humanitaria.
Una verdadera catástrofe mantiene en vilo al continente tras el devastador doble terremoto que sacudió a Venezuela el miércoles por la noche. Los sismos consecutivos, que registraron potentes magnitudes de 7,2 y 7,5 en la escala de Richter, provocaron el colapso total y daños estructurales graves en decenas de edificios, concentrando la mayor destrucción en la región central y costera del país caribeño. La presidenta interina de la nación, Delcy Rodríguez, confirmó de manera oficial que el recuento provisional de víctimas asciende a al menos 164 fallecidos y más de 1.000 heridos.
Ante la magnitud de los daños materiales y el impacto humanitario, la mandataria en funciones declaró formalmente al estado de La Guaira como zona de desastre. Las crónicas de los equipos periodísticos desplegados en el terreno, como la agencia AFP, describen un panorama desolador en localidades como Catia la Mar, donde la población civil se encuentra pernoctando en las calles ante el temor de nuevas réplicas. Las familias pasan las horas buscando desesperadamente a sus allegados entre las estructuras colapsadas, en un contexto crítico marcado por el corte total del suministro de energía eléctrica y de agua potable.
La gravedad de la situación motivó una inmediata reacción de la comunidad internacional para intentar colaborar en las tareas de remoción de escombros. El gobierno de los Estados Unidos anunció el despliegue inmediato de equipos de búsqueda y rescate técnico, insumos hospitalarios y asistencia de emergencia. El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, ratificó a través de un comunicado oficial que los contingentes especializados fueron movilizados siguiendo las instrucciones directas de la Casa Rosada para colaborar en las zonas afectadas de manera urgente.
Por su parte, el Ejecutivo venezolano utilizó las señales de la televisión estatal para agradecer las prontas muestras de solidaridad y las ofertas de asistencia civil provenientes de diversos bloques políticos de la región y el mundo. Naciones como Colombia, Brasil, México, Panamá, Cuba y el Reino Unido, entre otras, establecieron contactos diplomáticos directos para coordinar los envíos de provisiones logísticas básicas y paliar la falta de insumos de primera necesidad en los hospitales de campaña montados en las plazas públicas.
En esa misma línea, las cancillerías de países como la Argentina, España, Alemania, China e India manifestaron su total disposición para enviar recursos técnicos, personal médico y plantas potabilizadoras móviles para contener el riesgo sanitario en los distritos costeros. Se espera que durante el transcurso de las próximas horas arriben los primeros vuelos con ayuda internacional a los aeropuertos venezolanos que aún permanecen operativos, mientras los equipos locales de rescate continúan trabajando contrarreloj en las áreas civiles más afectadas.