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El magnate del refugio nuclear en San Carlos salió a desmentir a Martín Lousteau y cargó contra los políticos

El empresario argentino-español volvió a salir a cruzar a los medios y al senador por Wamani e insiste en definir como "un campo como cualquier otro"



Sabado, 29 de Agosto de 2026

La polémica por Wamani, el refugio de 32.000 hectáreas que Martín Varsavsky compró en San Carlos, no da tregua. Y esta vez fue el propio empresario el que subió el tono. A través de sus redes, salió con los tapones de punta contra los medios que instalaron la idea de un "búnker antinuclear" en plena cordillera mendocina y contra el senador Martín Lousteau, que días atrás lo había cuestionado en duros términos.

"No hay búnker, no hay nada especial, no hay defensas. El que quiere va y visita nuestro campo", cerró Varsavsky, desafiando a que cualquiera pise la estancia para comprobarlo. Antes había acusado a un sector de la prensa de mentir de manera descarada e ilustrar las notas con fotos de refugios subterráneos que no tienen nada que ver con su proyecto en San Carlos.  

El origen de la polémica

Todo arrancó semanas atrás, cuando el Financial Times puso el foco internacional sobre Wamani: un campo a los pies de los Andes, a una hora por camino de tierra desde Eugenio Bustos, con casas prefabricadas, cúpulas geodésicas, agua de deshielo, energía solar y hasta pista de aterrizaje propia. Detrás del proyecto, además de Varsavsky, aparecen nombres pesados: Alec Oxenford -hoy embajador argentino en Washington- y Dan Lubetzky, el fundador de Kind, entre otros inversores argentinos, estadounidenses e israelíes.


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La lectura que instaló buena parte de la prensa fue la de un refugio de lujo para multimillonarios tecnológicos que se preparan para sobrevivir a una eventual Tercera Guerra Mundial, pero esto fue desmentido categóricamente por Varsavsky.

Lousteau, al hueso

El senador radical, Martín Lousteau, no se guardó nada. En una columna publicada en su newsletter, tituló su análisis con una frase que se viralizó al toque: los describió como "ricos en plata, pobres en coraje", cuestionando no solo la viabilidad del búnker sino el sentido mismo de gastar fortunas en prepararse para un colapso global en lugar de invertir en resolver los problemas de fondo.

Varsavsky no se lo dejó pasar. Comparó el clima de agresividad mediática y política con los exabruptos habituales de Javier Milei contra el periodismo, en una jugada que buscó correr el eje de la discusión: de "por qué construís un búnker" a "por qué me atacan así".

Lejos de la imagen del refugio hermético, el empresario intentó reformular el sentido de su inversión: no se trata, dice, de un enclave privado para unos pocos elegidos, sino de una apuesta por la Argentina entera como refugio geopolítico y natural ante una eventual conflagración en el hemisferio norte. Recordó que su propia familia atravesó la Segunda Guerra Mundial en el país sin sobresaltos, y planteó que todo el Cono Sur -no solo su campo en San Carlos- podría funcionar como una zona segura frente a un escenario de catástrofe global.

El argumento no logró bajarle la temperatura a la polémica. Entre la vidriera del Financial Times, la estructura societaria que mezcla negocios privados con la función pública de Oxenford, y ahora el cruce directo con un senador nacional, Wamani ya dejó de ser una curiosidad de magnates para convertirse en un tema instalado en la agenda política.