Mediante el Decreto 829/2026, el Poder Ejecutivo frenó el traslado del tributo a las pizarras para contener la inflación. La medida otorga un alivio temporal al transporte y la logística.
El Gobierno nacional oficializó una nueva postergación en la actualización del impuesto a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono, congelando el tributo hasta el 1° de octubre.
La medida se concretó a través del Decreto 829/2026 publicado en el Boletín Oficial, con la firma del presidente Javier Milei y el gabinete económico, con el objetivo de evitar un traslado directo a los precios finales de las naftas y el gasoil en todo el país.
Con esta decisión, las estaciones de servicio no aplicarán el ajuste fiscal fijado por la Ley 23.966 que correspondía al inicio del mes. La postergación busca frenar la presión tributaria sobre el índice de inflación, aunque no impide eventuales variaciones comerciales que dispongan las petroleras en función de la cotización internacional del barril de petróleo, la evolución del dólar o el costo de los biocombustibles.
En el plano provincial, el freno a la carga impositiva genera un alivio directo en los costos logísticos, impactando favorablemente en el valor del flete para el transporte de la producción agrícola e industrial de Mendoza. Sin embargo, desde el sector advierten que la acumulación de atrasos tributarios de los últimos años deberá regularizarse de forma gradual a partir de octubre para prevenir un salto abrupto en los precios al consumidor cuando venza la prórroga actual.