La empresa aumentó las inspecciones en las redes ante el fenómeno de El Niño. Advierten que la turbiedad extrema en los cauces puede afectar el proceso de potabilización.
Frente al pronóstico de fuertes precipitaciones asociadas al fenómeno de El Niño, Aguas Mendocinas incrementó los trabajos de prevención y mantenimiento en la provincia. Las acciones buscan mitigar el impacto de las tormentas de gran intensidad que afectan la zona del piedemonte y ponen en riesgo la prestación del servicio.
Las lluvias copiosas suelen arrastrar grandes volúmenes de agua con un alto nivel de turbiedad hacia los sistemas de captación. Esta situación dificulta el tratamiento en los establecimientos potabilizadores y, en casos extremos, obliga a detener el proceso de producción para resguardar la infraestructura, lo que puede provocar bajas de presión o interrupciones temporales en sectores del Gran Mendoza.
En paralelo, la empresa estatal advirtió sobre las severas complicaciones que sufren las cloacas cuando reciben el agua de las precipitaciones. En ese sentido, remarcaron que está estrictamente prohibido conectar los desagües pluviales domiciliarios a la red cloacal, ya que esta infraestructura solo está diseñada para evacuar aguas residuales.
La acumulación de lluvia proveniente de techos y patios satura las cañerías, superando la capacidad de conducción del sistema y generando sobrecargas, obstrucciones y desbordes en la vía pública.
Para reducir estos riesgos, las cuadrillas reforzaron el mantenimiento preventivo en colectores y tuberías clave mediante tareas de inspección y limpieza profunda en los puntos considerados más críticos de la red.
Aguas Mendocinas confirmó que mantendrá el monitoreo permanente sobre el estado del tiempo en coordinación con organismos hídricos, al tiempo que solicitó a los vecinos hacer un uso responsable del agua potable y revisar sus instalaciones pluviales.