El organismo provincial inició el operativo para controlar la plaga en los viñedos tras reducirla un 70% en la temporada anterior. Alertan sobre la humedad y recomiendan prevención.
El Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria Mendoza (Iscamen) dio inicio formal a la campaña de combate contra la lobesia botrana, conocida como la polilla de la vid. El objetivo central del operativo es mantener la plaga por debajo del umbral de daño económico para la vitivinicultura local, tras una temporada previa calificada como muy eficiente por las autoridades sanitarias.
El plan contempla cubrir una superficie de 130.000 hectáreas en toda la provincia mediante un esquema adaptado a la situación de cada zona. Guillermo Azín, secretario técnico del Iscamen, destacó que en la edición anterior lograron reducir un 70% la población del insecto y remarcó la importancia de sostener el financiamiento provincial frente a la falta de aportes nacionales, ya que interrumpir las tareas por un año provoca que la plaga resurja fuertemente.
La principal estrategia utilizada sigue siendo la técnica de confusión sexual mediante la colocación de feromonas artificiales para desorientar a los machos e impedir su reproducción. Este mecanismo se complementa con aeroaplicaciones en zonas con viñedos abandonados y el uso de insecticidas específicos en momentos clave del ciclo biológico de la polilla.
Por otra parte, desde el Iscamen encendieron las alarmas por el pronóstico de una primavera y verano lluviosos impulsados por el fenómeno de El Niño. Dado que el daño de la polilla favorece la aparición de botritis (podredumbre del racimo), la humedad prevista obligará a tomar recaudos extras en el manejo de las fincas.
Ante este panorama climático, los técnicos recomendaron a los productores vitivinícolas aplicar medidas preventivas de manejo cultural, tales como el deshoje y despampanado para garantizar la ventilación de los racimos, además de controlar estrictamente las frecuencias de riego para evitar excesos.