El organismo nacional oficializó la incorporación de este cepaje patrimonial al listado de uvas de calidad. La medida destaca sus virtudes enológicas y su profundo arraigo histórico en el país.
En una decisión de alto impacto técnico y patrimonial para la vitivinicultura argentina, el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) aprobó la inclusión de la Criolla Grande en el listado de variedades aptas para vinos de calidad.
A través de la Resolución 3/2026, firmada por el presidente del organismo, Carlos Raúl Tizio Mayer, la variedad nativa quedó habilitada para integrar la categoría de Vinos Reserva y Gran Reserva.
La normativa se fundamenta en rigurosos estudios enológicos y análisis sensoriales realizados sobre cultivos puros. Las conclusiones determinaron que la uva posee aptitudes organolépticas suficientes para dar origen a etiquetas de alta gama, revalorizando un patrimonio genético e histórico adaptado durante siglos a los terruños locales.
Junto a su incorporación al listado de variedades tintas de calidad -donde convive con el Malbec, Cabernet Sauvignon o Bonarda-, el INV adecuó sus parámetros analíticos. La medida fijó un Índice de Color igual o superior a 350 para la Criolla Grande, ubicándola en el mismo rango de exigencia de laboratorio que se aplica a varietales de capa media como el Pinot Negro, Sangiovese y Garnacha Tinta.
Esta actualización actualiza el mapa vitivinícola nacional, unificando el registro oficial e impulsando el desarrollo comercial de vinos con fuerte identidad regional y proyección global.