Referentes de la pastelería argentina recorrieron distintos rincones de la provincia para conocer proyectos, productores, paisajes y experiencias que forman parte de la identidad mendocina. La acción contó con el apoyo del Ente Mendoza Turismo y se enmarca en el plan de promoción turística que desarrolla la provincia en mercados estratégicos.
Durante cuatro jornadas, un grupo de destacados referentes de la pastelería argentina recorrió distintos espacios de Mendoza para conocer, desde adentro, proyectos vinculados con la gastronomía, el vino, la producción local, los oficios, el arte y la cultura.
La iniciativa fue impulsada y organizada por Julieta Marinovic, quien diseñó un recorrido pensado para acercar a los pasteleros a diferentes protagonistas del destino y generar un intercambio entre la pastelería argentina y los actores de la gastronomía, la producción y el turismo mendocino.
La acción contó con el acompañamiento del Ente Mendoza Turismo (Emetur) y forma parte del plan de promoción que lleva adelante la provincia para posicionar a Mendoza en mercados estratégicos. En este caso, la propuesta puso el foco en uno de los productos emblemáticos del destino: la gastronomía, entendida no solamente como una experiencia culinaria, sino también como una manera de conocer el territorio, sus productos, sus paisajes y a las personas que lo hacen posible.
"Estas acciones nos permiten promocionar Mendoza desde una mirada diferente, poniendo en valor la gastronomía como parte de una experiencia turística integral. La cocina, la pastelería, el vino y los productos locales permiten contar nuestra identidad y, al mismo tiempo, generar vínculos con referentes que pueden convertirse en verdaderos embajadores del destino", destacó Cristina Mengarelli, directora de Promoción Turística e Inteligencia de Mercados del Emetur.
Oficios, sabores y proyectos
El recorrido comenzó el jueves en Barrovino, donde Milada, creadora de vajilla para reconocidas bodegas, compartió con los visitantes su trabajo con la cerámica, su relación con la creatividad y la manera en que un oficio artesanal puede transformar la experiencia alrededor de una mesa.
Luego, el grupo visitó Petit Patisserie, donde Belén Brunetti habló sobre emprendimiento, la construcción de un proyecto propio y el camino detrás de una propuesta de pastelería.
Por la tarde, Raquis recibió a los participantes para presentar su proyecto vitivinícola y compartir el paisaje mendocino durante el atardecer. La jornada culminó con una cena a cargo de Emiliana Amadio, que permitió continuar el intercambio alrededor de la gastronomía.
El viernes comenzó con una experiencia técnica en Laur, donde se introdujo al grupo en el universo del aceite de oliva y el aceto. Más tarde, Bodega Alta Vista abrió sus puertas de la mano de Mauro Porfiri, chef ejecutivo, y Federico Pettit, responsable de Hospitalidad.
La propuesta gastronómica incorporó además el trabajo de los pasteleros invitados: Julia Debicky y Trinidad Galarce realizaron el postre, mientras que Hernán Buttieri preparó el petit four y Santiago Nieto presentó unas paletas heladas elaboradas con vinos de la casa.
Como cierre de la jornada, Pablo Rodríguez creó un petit éclair especialmente pensado para Mendoza.
La experiencia también incluyó una función de Mi casa, de la productora independiente Hormiguero Teatro, que permitió sumar al recorrido una mirada sobre la escena cultural mendocina.
Entre montañas, vinos y productos locales
El sábado, la experiencia continuó en Château d'Ancon, donde se compartió la historia del lugar y sus vinos junto a su sommelier, además de presentar las posibilidades de Mendoza como destino para eventos y reuniones.
Luego, el grupo llegó a La Trucha Tranqui, donde Enrique contó su experiencia al frente de un proyecto dedicado a la cría de truchas y los desafíos que implica desarrollar esta actividad en la región.
En un entorno de arroyo y montaña, Juan Pablo Colubri elaboró artesanalmente el helado del postre, en una escena que reunió producto, paisaje y oficio.
La tarde continuó en Opuntia, una casa de té en la que se compartió la historia del espacio y la propuesta de pastelería. Allí, Agustín Bazán sumó una de sus creaciones.
El recorrido cerró con una cena en Zappa, basada en productos regionales y sabores mendocinos, que tuvo como protagonista a Federico Pettit y permitió poner en valor la gastronomía con identidad local.
La experiencia continuó el domingo con encuentros más informales, entre ellos, una reunión para compartir una torta para el mate y un almuerzo de cierre en La Linqueñita.
Una experiencia construida en conjunto
Más allá de cada visita, la propuesta buscó generar un intercambio entre profesionales de la pastelería y distintos actores de la gastronomía, la producción, el turismo y la cultura de Mendoza.
La participación de cada anfitrión permitió mostrar diferentes maneras de vivir y construir el destino: desde los productos que nacen de la tierra y los oficios artesanales hasta los proyectos gastronómicos, el vino, la hotelería, el turismo de naturaleza y las expresiones culturales.
La acción contó además con el trabajo de Iara Michelin, responsable de documentar fotográfica y audiovisualmente el recorrido, para registrar las distintas experiencias y contribuir a su difusión.
De esta manera, durante cuatro días, Mendoza fue presentada a través de sus sabores, pero también de sus paisajes, sus historias, sus emprendimientos y las personas que los llevan adelante. Una forma de promoción que busca que quienes visitan la provincia no solamente conozcan sus productos, sino que puedan vivir el territorio y convertirse en nuevos protagonistas de la experiencia mendocina.