El nadador mendocino Gustavo Oriozabala se prepara para afrontar un nuevo desafío de alto impacto: el cruce del lago Nahuel Huapi en su tramo más ancho, una travesía de aproximadamente 8 kilómetros en línea recta que unirá las provincias de Neuquén y Río Negro.
La largada está prevista para el 17 de febrero a las 8:30 horas desde la desembocadura del Arroyo Castilla, en la costa neuquina, con llegada en la playa del Centro Cívico de San Carlos de Bariloche. En caso de condiciones climáticas adversas, el desafío podría reprogramarse para el 18 o 19 de febrero.
El recorrido no será sencillo. Oriozabala deberá enfrentar oleaje marcado y corrientes predominantes que soplan de oeste a este, lo que eleva considerablemente la exigencia física y estratégica de la prueba. Además, el nadador realizará el cruce sin traje de neoprene ni protección térmica, confiando únicamente en su preparación física y mental para afrontar las frías aguas patagónicas.
Recientemente distinguido como el Mejor Nadador de Aguas Abiertas de la Historia tras su victoria en diciembre pasado en la tradicional Maratón Acuática Santa Fe-Coronda (categoría aficionados en equipo), Oriozabala consolida así una carrera que comenzó décadas atrás.
Durante los años 90 alcanzó el segundo puesto del ranking mundial de aguas abiertas (1998) y a lo largo de su trayectoria concretó cerca de setenta cruces alrededor del mundo. Entre sus hitos más destacados figuran el doble cruce del Estrecho de Gibraltar, el cruce del Canal de la Mancha, el Estrecho de San Carlos en Malvinas, la victoria en el Lago San Juan (Canadá) y el primer puesto en la exigente prueba "Escape de Alcatraz" en 2010, en California, Estados Unidos.
"Los sueños no se cumplen, se trabajan", sostiene el nadador, una frase que resume la filosofía que guía cada uno de sus desafíos.
En esta oportunidad, el cruce del Nahuel Huapi tendrá además un profundo significado simbólico: Oriozabala estará acompañado por combatientes de Malvinas, en un homenaje que une deporte, memoria y resiliencia.