La Justicia mendocina dictó prisión preventiva para Jorge Sebastían Miranda, acusado de un presunto femicidio. Las inconsistencias en su relato lo complican.
El 15 de diciembre de 2025, un hecho ocurrido en el departamento de Maipú generó conmoción al ser inicialmente presentado como un posible suicidio. Sin embargo, con el avance de la investigación, la causa dio un giro y comenzó a ser analizada bajo la hipótesis de un femicidio.
Este viernes, la Justicia adoptó una medida determinante contra Jorge Sebastián Miranda (57), pareja de la víctima, quien quedó formalmente acusado de haber simulado el suicidio de Gimena Gómez para ocultar el crimen.
El Juzgado Penal Colegiado N.º 1 dictó la prisión preventiva para Miranda, al considerar que existe una importante cantidad de pruebas que lo comprometen.
La resolución fue tomada el jueves por el juez Juan Manuel Pina, durante una audiencia en el Poder Judicial, a partir de un pedido formulado por la fiscal de Homicidios Florencia Díaz Peralta, quien lleva adelante la investigación.
Desde el inicio del expediente surgió una marcada diferencia de criterios:
La defensa sostiene que se trató de un suicidio.
La fiscalía afirma que se trata de un homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género, es decir, femicidio.
Bajo esta calificación legal, el caso se encuadra como femicidio, lo que agrava la situación procesal del imputado, quien podría ir a prisión perpetua.
Uno de los elementos que complican a Miranda es su propia declaración. En un primer momento, el hombre aseguró que había llevado a su padre a una cancha de bochas y que permaneció allí durante al menos dos horas.
No obstante, la reconstrucción realizada por los investigadores determinó una contradicción clave: Miranda habría dejado a su padre en el lugar y regresado posteriormente a buscarlo, lo que reduce significativamente el tiempo en el que dijo haber estado ausente.
Otro dato relevante surgió de los análisis forenses. Los estudios genéticos detectaron ADN masculino bajo las uñas de la víctima, un indicio que, según los peritos, es compatible con un intento de defensa ante una agresión.
Este elemento resulta central para la fiscalía, ya que refuerza la hipótesis de un ataque violento previo a la muerte
Por otra parte, los análisis genéticos arrojaron un resultado desfavorable para Miranda, ya que los peritos forenses hallaron ADN de un hombre bajo las uñas de la víctima, lo que refleja que la mujer se habría defendido de un ataque.
Con la prisión preventiva ya dictada, Miranda continuará detenido mientras avanza la investigación. La fiscalía buscará consolidar la acusación con nuevas pruebas en el marco de un expediente que, por su gravedad, podría derivar en un juicio por femicidio.
La fiscal de Homicidios Florencia Díaz Peralta investiga un presunto femicidio ocurrido el lunes 8 en una vivienda de Luzuriaga, Maipú. La víctima fue identificada como Gimena Gómez de 38 años y madre de cuatro hijos (19,14,13 y 5 años).
En un primer momento, el hecho fue caratulado como un suicidio, pero a partir de ciertos indicios que apararecieron en la escena, la investigación tuvo un giro importante. De esta manera, Jorge Miranda, pareja de la víctima, fue detenido por la Justicia mendocina.
Todo comenzó cuando un llamado ingresó a la línea de emergencias 911. Un vecino de la zona informó que un hombre había llegado al lugar y había encontrado a la mujer colgada del cuello. Inmediatamente, efectivos de la Comisaría 54° acudieron al domicilio ubicado en calle Pringles y Antártida Argentina de Gutiérrez.
Fuentes del caso confirmaron a este diario que la víctima padecía problemas de adicciones, de ansiedad y ya había intentado suicidarse anteriormente. Incluso se supo que entre la pareja habrían existido episodios previos de violencia de género.