Ocurrió en el Instituto Nuestra Señora del Rosario. Las fotos circulaban en chats privados y fueron descubiertas por accidente. Hay un expediente judicial en marcha y preocupación por la ola de escraches digitales.
La comunidad educativa del Instituto Nuestra Señora del Rosario, en Lavalle, enfrenta una crisis inédita. Imágenes falsas de alumnas de quinto año, creadas con herramientas de Inteligencia Artificial (IA) para hacerlas aparecer sin ropa, comenzaron a circular en redes sociales y grupos de mensajería, desatando una alarma inmediata entre padres y autoridades.
El hecho se descubrió de forma fortuita tras una reunión de estudio el pasado 8 de abril. Según trascendió, una alumna encontró un chat abierto en una computadora donde se compartían estas imágenes manipuladas. El impacto fue devastador: fotos de menores de edad, sexualizadas digitalmente sin su consentimiento, estaban siendo difundidas como si fueran reales.
A pesar de que el hecho no ocurrió físicamente dentro de la escuela, la institución activó protocolos de contención. El camino judicial no fue sencillo: inicialmente, la fiscalía de Lavalle habría rechazado la denuncia por "falta de pruebas", aunque luego el expediente fue derivado a la jurisdicción de Las Heras tras la presentación formal del colegio y el Arzobispado de Mendoza.
Fernando Bertonati, apoderado legal de los colegios del Arzobispado, señaló a Diario UNO: "Estamos trabajando para acompañar a las chicas y sus familias. Estos nuevos fenómenos vulneran derechos y lastiman concretamente a las personas. Se abre una etapa de preguntas sobre qué hacer ante este vértigo tecnológico".
Mientras la investigación avanza para determinar quién generó las imágenes, la situación escaló hacia una violencia secundaria: los escraches. En redes sociales comenzaron a señalarse nombres de alumnos varones como supuestos culpables sin pruebas fehacientes.
Desde el colegio insisten en dos pedidos urgentes:
Este caso expone la urgencia de debatir la ética en el uso de la IA y la necesidad de herramientas legales más ágiles para proteger a los menores ante una tecnología que avanza más rápido que la justicia.