Bajo la consigna "combatir el anonimato con identidad", estudiantes y docentes lanzaron una campaña de salud mental. La Justicia ya recibió 120 denuncias por mensajes de odio y amenazas de tiroteos en toda la provincia.
Mendoza atraviesa lo que especialistas denominan un "contagio viral" de violencia digital. Lo que comenzó como retos en TikTok y cadenas de WhatsApp, derivó en una psicosis colectiva que obligó a intervenir a la Justicia y al Ministerio de Seguridad. Sin embargo, en el CUC, la respuesta no fue solo punitiva, sino profundamente humana.
"Venir al colegio con miedo es totalmente perjudicial; no se puede estudiar así", sentenció Saba Ponce, presidenta del centro de estudiantes. El establecimiento, que también fue blanco de mensajes intimidatorios la semana pasada, decidió frenar la inercia del terror con jornadas de reflexión y pintadas de mensajes positivos. El objetivo: defender la escuela como un espacio seguro.
Para la directora del CUC, Andrea Radich, y los representantes estudiantiles, detrás de los retos virales subyace una crisis de salud mental que las redes sociales solo potencian. El servicio de orientación escolar trabaja a destajo, pero los directivos advierten que el acompañamiento familiar es indispensable. El colegio ha iniciado un ciclo de conversatorios para abordar el ciberbullying y la violencia digital, temas que hoy lideran las preocupaciones de la DGE.
El avance de la Justicia
Mientras las escuelas debaten, los tribunales actúan. Hasta el momento se han contabilizado:
El director general de Escuelas, Tadeo García Zalazar, ratificó su postura de "tolerancia cero". El ministro fue tajante: "Esto no es una broma, es un delito. Las personas que deciden efectuar una amenaza sostenida y agravada tienen que pagar las consecuencias". El funcionario apeló directamente a la responsabilidad de los padres, recordando que el Código Contravencional prevé sanciones para los tutores de los menores involucrados.