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Monóxido de carbono: apuntan a fortalecer las acciones de prevención y vigilancia

Con el aumento del uso de estufas, calefactores y braseros, crece el riesgo de intoxicación por monóxido de carbono (CO). Al ser altamente tóxico e invisible, desde la cartera sanitaria concientizan sobre la importancia de prevenir.


Domingo, 26 de Abril de 2026

La intoxicación por monóxido de carbono (CO) es un evento de importancia sanitaria debido a su frecuencia y riesgo de mortalidad asociada que aumenta durante los meses de bajas temperaturas.

El monóxido de carbono es un gas inodoro, incoloro, insípido y no irritante que se produce por la combustión incompleta de materiales que contienen carbono, como gas, leña, carbón o kerosene, en artefactos utilizados para calefacción, cocción o calentamiento de agua.

En Argentina y en Mendoza, la mayoría de los eventos por monóxido de carbono se originan por exposiciones no intencionales en el ámbito intradomiciliario. Estas situaciones se asocian principalmente al uso inadecuado, desperfectos o falta de mantenimiento de artefactos destinados a calefacción o cocción, especialmente cuando se utilizan en ambientes cerrados y sin ventilación adecuada.

La importancia de la prevención y la vigilancia

Desde el punto de vista sanitario, la intoxicación por monóxido de carbono es prevenible pero de alto impacto. En Argentina, se observa una tendencia en aumento en los últimos años: la tasa pasó de 2,77 casos cada 100.000 habitantes en 2022 a 4,2 en 2025, lo que evidencia un leve incremento.

En Mendoza, estos eventos acompañan la tendencia nacional, con aumento de los casos especialmente durante períodos de bajas temperaturas, lo que refuerza la necesidad de sostener y fortalecer las acciones de prevención y vigilancia. En la provincia, la tasa pasó de 6,21 casos cada 100.000 habitantes en 2022 a 9,63 en 2025. Probablemente exista una correlación directa con descensos térmicos abruptos, por ejemplo, en la SE 27/2025, Mendoza registró una temperatura mínima de -6,7ºC (11ºC por debajo del promedio).

La vigilancia epidemiológica cumple un rol central en este problema. Permite detectar casos, identificar fuentes de exposición, caracterizar poblaciones en riesgo y orientar medidas de control. Sin embargo, es importante destacar que los datos disponibles dependen directamente de la calidad y oportunidad de la notificación en el sistema de vigilancia SNVS/SISA. Por ello, desde el Ministerio de Salud de Mendoza se trabaja en el fortalecimiento de los procesos de registro y notificación que resulta clave para dimensionar adecuadamente la magnitud del problema y mejorar la respuesta sanitaria.

Síntomas y medidas de prevención

Ante la presencia de síntomas como dolor de cabeza, mareos, debilidad, náuseas o confusión -especialmente en días fríos y en ambientes donde se utilizan estufas, braseros u otros artefactos que pueden generar monóxido de carbono- se debe sospechar una posible intoxicación. En estos casos, es fundamental ventilar inmediatamente el ambiente, salir al aire libre y acudir al centro de salud más cercano.

En este contexto, se recomienda a la población adoptar medidas preventivas:

Verificar el correcto funcionamiento de artefactos a gas mediante personal matriculado.

Mantener siempre una ventilación adecuada en los ambientes.

No utilizar braseros o estufas sin salida al exterior dentro de espacios cerrados.

No dormir con artefactos encendidos sin ventilación.

Controlar que las llamas sean de color azul (las llamas amarillas o anaranjadas indican mala combustión).

No usar hornos o cocinas como fuente de calefacción.

La prevención es la principal herramienta para evitar estos eventos. Las conductas seguras y el mantenimiento adecuado de los artefactos son fundamentales para proteger la salud de las personas.