Los ejercicios se realizarán en el segundo semestre en establecimientos de toda la provincia bajo la supervisión de fuerzas especiales.
El Gobierno de Mendoza ha dado un paso contundente en materia de seguridad preventiva al oficializar un protocolo de actuación ante situaciones de extrema violencia en ámbitos educativos. Javier Ortiz, jefe de las Fuerzas de Operaciones Especiales (FOE) de la provincia, confirmó que durante el segundo semestre de este año se llevarán a cabo simulacros de tiroteos en diversas escuelas. La medida busca preparar a la comunidad educativa para reaccionar ante la figura de un "tirador activo", un escenario que, aunque parece lejano, las autoridades consideran necesario abordar con realismo para minimizar riesgos y salvar vidas.
El plan de trabajo establece la elección aleatoria de un colegio por cada zona clave del territorio mendocino: Este, Sur, Valle de Uco y el Gran Mendoza. Según explicó el comisario Ortiz, estos ensayos no serán meras charlas teóricas, sino prácticas operativas que buscarán ser lo más próximas a una situación real. Este protocolo es el resultado de dos años de trabajo coordinado entre la FOE, la Dirección General de Escuelas (DGE), y los ministerios de Salud y Seguridad, basándose en estándares internacionales aplicados en países como Estados Unidos e Israel.
La nueva guía de actuación para situaciones de crisis rompe con los esquemas tradicionales de evacuación, como los utilizados en casos de sismo. Ante un agresor armado, el protocolo se divide en tres acciones fundamentales que deben ejecutarse de manera sucesiva según las posibilidades del momento. La primera instrucción es Huir: alejarse rápidamente del foco de peligro utilizando las salidas más próximas, sin seguir un punto de reunión preestablecido que pueda convertir al grupo en un blanco fácil.
Si la huida es imposible, el segundo paso es Ocultarse. Esto implica el bloqueo total de las puertas, el uso de barricadas con muebles y el silencio absoluto para no atraer la atención del atacante. Finalmente, como último recurso ante una amenaza inminente donde el ocultamiento falla, el protocolo menciona la acción de Luchar. Ortiz aclaró que no se trata de un combate cuerpo a cuerpo, sino de generar distracciones o lanzar objetos que permitan abrir una "ventana de escape" para que los alumnos puedan huir mientras el agresor es entorpecido.
Este enfoque crudo y directo ha sido defendido por las autoridades frente a posibles críticas por la sensibilidad del tema. Desde la FOE sostienen que "quitar palabras reales" a situaciones que pueden suceder solo limita la capacidad de respuesta de las víctimas. La intención es que tanto docentes como alumnos internalicen estos movimientos lógicos para que, en medio del caos y la adrenalina de una crisis real, puedan reaccionar de forma casi instintiva.
La implementación de estas medidas en Mendoza tiene un trasfondo histórico y global. El protocolo toma como referencia las lecciones aprendidas tras la masacre de la escuela secundaria de Columbine, ocurrida en 1999 en Colorado, Estados Unidos. Aquel evento, donde dos estudiantes asesinaron a 13 personas, transformó para siempre la seguridad escolar en el mundo. A pesar de los años transcurridos, la problemática persiste a nivel global, lo que obliga a las fuerzas de seguridad locales a anticiparse mediante estudios de proyección criminal.
Actualmente, los protocolos estadounidenses e israelíes se apoyan en la tecnología y la planificación previa. En Mendoza, el trabajo previo incluyó capacitaciones específicas sobre cómo gestionar crisis suicidas, amenazas de bomba y conflictos sociales externos. La FOE destacó que ya se cuenta con una base de conocimientos que permite a directivos y docentes tener un "paso a paso" claro, algo que los protocolos anteriores de 2018 no lograban precisar con el detalle necesario para un evento de tirador activo.
La realización de estos simulacros marcará un hito en la educación mendocina. Se espera que la participación de los cadetes del Instituto Universitario de Seguridad Pública y el personal de fuerzas especiales brinde el marco técnico adecuado para que los ensayos sean efectivos. La meta final es clara: dotar a cada establecimiento de su propio plan de contingencia practicado y validado en el terreno, transformando la preocupación en una capacidad operativa de respuesta que priorice, ante todo, la integridad de los menores y el personal escolar.
Finalmente, el comisario Ortiz insistió en que la anticipación es la mejor herramienta de las fuerzas especiales. Al traer estas prácticas a Mendoza, la provincia se posiciona a la vanguardia nacional en protocolos de seguridad civil. Aunque la sociedad pueda percibir estas medidas como alarmistas, las autoridades recalcan que es preferible un docente entrenado en un entorno controlado que un aula desprotegida ante lo imprevisible. Los simulacros comenzarán en agosto, una vez que se definan los cronogramas finales con cada delegación regional de la DGE.