Una investigación federal desarticuló una compleja red criminal que operaba en las inmediaciones de la Terminal de Ómnibus. Cruzaban prófugos por la frontera y contaban con invernaderos de marihuana de alta tecnología.
Una investigación liderada por la Justicia Federal logró desarticular una peligrosa organización criminal con ramificaciones internacionales. El operativo, ejecutado por Gendarmería Nacional, consistió en seis allanamientos simultáneos que permitieron la detención de la presunta líder: una mujer argentina que coordinaba las maniobras desde un punto estratégico cerca de la Terminal de Ómnibus de Mendoza.
La banda no solo se dedicaba al narcotráfico, sino que poseía una logística aceitada para el traslado clandestino de fugitivos que buscaban evadir los controles fronterizos hacia Chile.
Durante las irrupciones, los efectivos descubrieron una sofisticada plantación de marihuana "indoor". Los investigadores quedaron sorprendidos por el nivel tecnológico del cultivo, que incluía paneles LED, extractores industriales, sistemas de riego automatizado y humidificadores ultrasónicos. En total, se secuestraron 9 kilos de marihuana, 67 plantas de cannabis y cerca de 400 semillas. Además del estupefaciente, la organización contaba con un arsenal y equipamiento táctico que incluía inhibidores de señal y municiones calibre 9 milímetros, herramientas fundamentales para sus operaciones de tráfico de armas y personas.
El golpe al corazón de la banda también permitió incautar vehículos, pasaportes extranjeros y una importante suma de dinero en pesos argentinos, dólares y pesos chilenos. Mientras la líder permanece detenida, otras siete personas quedaron supeditadas a la causa bajo la sospecha de integrar la red de apoyo logístico. Para los pesquisas, la ubicación de la base operativa cerca de la Terminal era clave para captar "clientes" y gestionar los movimientos hacia la alta montaña, consolidando una de las estructuras delictivas más organizadas detectadas en la provincia en lo que va del año.