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Vialidad Mendoza mejora 480 kilómetros de rutas ganaderas en General Alvear y San Rafael

El 80 % de esa extensión ya fue finalizada. La transitabilidad de estos caminos para atender y transportar el ganado vacuno es vital para el crecimiento de la actividad.


Sabado, 9 de Mayo de 2026

Durante el último año, los hombres y equipos de la Dirección Provincial de Vialidad (DPV) vienen mejorando 480 kilómetros de rutas ganaderas ubicadas en el Sur provincial, cuya transitabilidad es clave para que la actividad pueda operar con el ganado que cría, para luego sacarlo de los campos que se extienden en el desierto y venderlos, en su mayoría, a la Pampa Húmeda.

Esta distancia, que suma los puntos críticos donde se intervienen las rutas, demanda un total de 32.500 toneladas de áridos (32,5 millones de kilos), de los cuales ya se utilizó el 80 % para reforzar estos caminos.

En ese lapso de tiempo, la DPV finalizó el mejoramiento de 290 kilómetros de caminos ganaderos de General Alvear y 100 kilómetros de San Rafael, es decir 390 km en total. Esta semana, Vialidad Mendoza trabaja en la Ruta Provincial 151, habiendo finalizado hace pocos días las intervenciones en la Ruta Provincial 203.

De este modo, en los últimos 12 meses, Vialidad Mendoza reforzó las rutas provinciales ganaderas 151, 152, 179, 190, 203, 205 y la Costa del Salado, mientras están pendientes la RP 51, la RP 207 y el Paso del Loro. La tarea es trabajosa y sacrificada, porque tiene una dinámica lenta y se realiza en lugares remotos, sin servicios de ningún tipo.

Ese proceso exige primero transportar el árido en camiones desde distintas canteras hasta las bocas de las rutas y luego ingresar en una segunda etapa a los distintos puntos críticos del camino donde se va a reforzar. La rutina de trabajo implica confinar los áridos en un determinado punto del camino, donde una pala cargadora carga el material en los camiones. Cada camión lleva unos 6. 500 kilos de material por viaje con lo que se estabilizará la ruta. Los vehículos van y vienen para volcar los áridos sobre los tramos medanosos o pantanosos, en las zonas más complicadas. Luego pasa la motoniveladora para emparejarlo, pero la tarea no finaliza allí. Una vez perfilado (emparejado), vienen los camiones regadores, porque el agua es fundamental para la compactación, que finalmente ejecuta el rodillo, lo que dará mayor vida útil a los tramos intervenidos.

Sin embargo, nada puede contra las fuerzas de la naturaleza. Cuando vienen otra vez las grandes lluvias, pueden arruinar en un par de horas todo el trabajo realizado, por lo que muchas veces hay que comenzar de cero para volver a intervenir.

Los desafíos más importantes a los que se enfrenta Vialidad Mendoza para atender las rutas ganaderas son el costo del transporte de los áridos, que debe trasladarse desde canteras específicas donde está el material apropiado. Esto, porque no se puede solucionar con el material arenoso que está al lado de la ruta, ya que no sirve para darle al suelo la compactación que necesita para que pasen por allí camiones con ganado.

El otro desafío es el agua para compactar, un dilema siempre presente en una geografía donde este elemento natural no sobra. A veces, se soluciona con los reservorios o represas de agua de los mismos campos, y en otras ocasiones hay que traerla de afuera.

En los últimos dos años, el Gobierno de Mendoza aportó cientos de millones de pesos para mejorar las rutas provinciales por donde transitan los productores ganaderos, realizando un gran despliegue en logística de hombres y equipos, y en transportes de áridos para apoyar una actividad que puede tener un futuro prometedor con la apertura de los mercados y los acuerdos de libre comercio con la Unión Europea y Estados Unidos.