Con un acumulado del 11,9% en 2026, Mendoza registra su valor más bajo de los últimos tres meses y enciende una luz de esperanza.
En un contexto económico donde cada punto porcentual se disputa con dureza, Mendoza acaba de entregar una noticia que genera un moderado optimismo en los despachos oficiales y, principalmente, en el consumo minorista. De acuerdo con el último reporte de la Dirección de Estadísticas de Mendoza (DEIE), la inflación de abril fue del 2,3%, logrando situarse tres décimas por debajo del 2,6% que informó el INDEC para el promedio nacional.
Este dato representa la primera baja real tras tres meses de subas consecutivas y se convierte en la cifra más baja en lo que va del 2026. Para los analistas, este fenómeno de desaceleración era esperable luego de que marzo marcara un récord anual del 3,6%.
Uno de los grandes responsables de este "dique de contención" fue la decisión de YPF de congelar los precios de los combustibles durante abril, una medida que ya se anunció que continuará operativa hasta junio. Cabe recordar que en marzo los combustibles habían trepado más del 20%, impactando de lleno en la logística y en toda la cadena de suministros, un efecto que en abril finalmente comenzó a ceder.
A pesar del alivio general, el desglose por capítulos muestra que la presión no desapareció del todo. El podio de los incrementos fue liderado por Transporte y Comunicaciones, que trepó un 4,4%. Le siguieron Educación con un 3,2%, mientras que Indumentaria y Equipamiento del Hogar compartieron un aumento del 3%.
Incluso con estos picos sectoriales, la comparación interanual resulta favorable: el 2,3% actual está sensiblemente por debajo del 3,1% registrado en el mismo mes de 2025. Sin embargo, la guardia no se baja; con un acumulado que ya alcanza el 11,9% en el primer cuatrimestre y un interanual que roza el 32%, Mendoza navega una calma que, aunque bienvenida, todavía se siente frágil frente a la inestabilidad macroeconómica.