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Hallazgos arqueológicos en la Cuarta Sección: descubren antiguos cimientos y canales en la Plaza Cobo

El hallazgo más relevante es un canal que atravesaba las manzanas antes del terremoto de 1861.

Jueves, 14 de Mayo de 2026

La Ciudad de Mendoza sumó un nuevo capítulo a su rica historia patrimonial tras el hallazgo de importantes restos arqueológicos en la plaza Juan Francisco Cobo. Ubicada en el corazón de la Cuarta Sección, entre las calles Santiago del Estero y Montecaseros, este espacio verde se encuentra sobre el núcleo fundacional de la provincia. El descubrimiento se produjo de manera fortuita mientras se realizaban obras de optimización de recursos hídricos y puesta en valor del predio, lo que obligó a activar un protocolo de rescate arqueológico inmediato.

Un viaje al pasado militar y educativo de Mendoza

Las excavaciones, supervisadas por el Centro de Investigaciones Ruinas de San Francisco y estudiantes de Arqueología de la UNCuyo, permitieron identificar los cimientos del antiguo Cuartel de Tropas que funcionaba allí hacia 1856. Entre las estructuras desenterradas aparecen pisos, arranques de muros y empedrados que sobrevivieron al gran terremoto de 1861. Según explicó el director de Patrimonio, Horacio Chiavazza, este sector era un ámbito estratégico que limitaba con la antigua Capilla del Buen Viaje de los jesuitas.

Sin embargo, el hallazgo más significativo para los investigadores es un antiguo canal de agua que atravesaba el interior de las manzanas, diseñado originalmente para abastecer a los cuarteles militares. En aquella época, la ciudad no contaba con redes de agua potable por cañería, por lo que estas acequias internas eran vitales para la vida cotidiana. Este descubrimiento documenta un proceso de cambios urbanos profundos que ha experimentado la capital mendocina a lo largo de sus más de 400 años de existencia.

Además de las grandes estructuras, el trabajo de campo permitió rescatar objetos menores pero de gran valor testimonial. Se encontraron fragmentos de cerámica y carbones de antiguos fogones pertenecientes a comunidades originarias, así como elementos más modernos como botellas de vidrio y pequeñas pizarras. Estas últimas eran utilizadas por los niños para su educación antes de la masificación del papel, lo que ofrece una ventana directa a las costumbres sociales y pedagógicas de la Mendoza de antaño.

La puesta en valor de la plaza Cobo forma parte del Plan Integral de Mejoramiento de Espacios Verdes que lleva adelante la Municipalidad de la Ciudad. Aunque el plan incluye otras plazas como la Mathus Hoyos o la Yrigoyen, la Cobo es la primera en arrojar restos de esta magnitud.