El país vive un fin de semana largo por la conmemoración del paso a la inmortalidad del líder salteño. Repasamos su estrategia militar y el trágico final de un prócer clave.
La Argentina atraviesa un feriado nacional debido al traslado del día correspondiente al homenaje de Martín Miguel de Güemes, el heroico militar salteño que falleció en 1821 tras una penosa agonía en la Quebrada de la Horqueta.
Aunque la efeméride oficial se conmemora cada 17 de junio, el esquema civil de ordenamiento turístico nacional modificó la jornada para consolidar un fin de semana largo. La figura de Güemes, incorporada formalmente al calendario de descansos obligatorios en el año 2010, representa uno de los pilares fundamentales para la soberanía del territorio norteño durante el complejo proceso de emancipación americana.
Nacido en el seno de una familia acomodada, el líder salteño rechazó los lujos coloniales para sumarse con fervor a la Revolución de Mayo. Su aporte estratégico más significativo fue la organización de "Los Infernales", un ejército netamente popular compuesto por gauchos, indígenas y mestizos que consiguió repeler exitosamente siete invasiones de las tropas realistas.
Mediante tácticas de guerra de guerrillas, sus milicias desgastaron al enemigo en el monte y funcionaron como una barrera de contención infranqueable.
Esta resistencia civil en la frontera fue coordinada en absoluta complicidad con el general José de San Martín, quien necesitaba blindar el flanco norte para ejecutar su campaña libertadora hacia Chile y Perú.
A pesar de sufrir la traición de las élites terratenientes locales, que derivó en su asesinato en una emboscada en 1821, las tropas gauchas mantuvieron su lealtad indiscutible. Semanas después de su deceso, sus hombres reconquistaron Salta de forma definitiva, consolidando un legado de organización territorial que la historia oficial tardó casi dos siglos en reivindicar.