El Departamento de Fauna ha rescatado a más de 16.000 animales silvestres en más de 5.000 operativos coordinados. El trabajo sostenido de fiscalización, rehabilitación y concientización posiciona a Mendoza como una de las provincias con mayores avances en la lucha contra el tráfico ilegal. El compromiso de la ciudadanía es fundamental.
Cada 25 de junio se conmemora el Día Internacional contra el Tráfico Ilegal de Fauna Silvestre, una fecha que tiene como objetivo visibilizar uno de los delitos de mayor volumen a nivel mundial y con mayor daño para el ambiente: la captura, el transporte y la comercialización ilegal de animales silvestres.
Mendoza es una de las provincias que lidera la lucha contra el tráfico ilegal de fauna silvestre, con una política pública sostenida que articula fiscalización, rescate y rehabilitación de animales, campañas de concientización y el trabajo coordinado con organizaciones de la sociedad civil, otras jurisdicciones y organismos nacionales.
De hecho, la Dirección de Biodiversidad y Ecoparque ha llevado adelante más de 5.000 operativos interinstitucionales, que permitieron rescatar más de 16.000 animales silvestres en la última década.
"El 75% de los animales rescatados fueron aves, principalmente siete cuchillos o picahuesos y jilgueros, especies históricamente capturadas para su comercialización como mascotas por su canto. Los mamíferos representan el 24% de los rescates, entre ellos piches y vizcachas, mientras que también se recuperan reptiles como la tortuga terrestre, considerada la especie más traficada de Argentina y cuya tenencia está totalmente prohibida", señaló el director de Biodiversidad y Ecoparque, Ignacio Haudet.
Como parte de las tareas de fiscalización, en recientes operativos también fueron destruidas cerca de 1.500 jaulas y tramperos, elementos expresamente prohibidos por el Decreto Provincial de Fauna Silvestre N° 1890/05, que regula la protección de las especies silvestres en Mendoza.
Un trabajo articulado que permite obtener resultados
La Dirección de Biodiversidad y Ecoparque desarrolla operativos permanentes junto con la Policía Rural, Gendarmería Nacional, el Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria Mendoza (ISCAMEN) y el Poder Judicial, además de contar con el aporte fundamental de las denuncias realizadas por vecinos comprometidos con la conservación de la fauna.
Uno de los casos más recientes fue el traslado de más de 50 aves silvestres, entre ellas cardenales copete rojo y reinas moras. Luego de ser decomisadas y estabilizadas en el Ecoparque Mendoza, las aves fueron derivadas a la provincia de San Luis para continuar allí su rehabilitación, respetando su área de distribución natural y aumentando sus posibilidades de reinserción.
Otro ejemplo fueron los allanamientos en departamentos como Maipú y Las Heras, desarticulando redes que vendían animales silvestres como mascotas y que lo tenían hacinados en viviendas particulares.
Del rescate a la reinserción
"La tarea de la Dirección de Biodiversidad y Ecoparque no concluye con el decomiso de un animal", explicó Haudet. Cada ejemplar inicia un proceso integral de evaluación veterinaria en el Ecoparque, recuperación física y rehabilitación conductual en centros especializados. Uno de ellos es el Centro de Conservación y Rehabilitación de Aves Paseriformes de YPF, donde veterinarios y técnicos evalúan el estado sanitario de las aves, fortalecen su musculatura, entrenan su capacidad de vuelo y estimulan conductas naturales indispensables para su supervivencia.
Solo cuando los equipos técnicos determinan que el animal reúne las condiciones biológicas y sanitarias necesarias se planifican las liberaciones en ambientes compatibles con la distribución natural de cada especie.
Cada liberación representa la recuperación de un individuo, pero también la restitución de funciones ecológicas fundamentales para el equilibrio de los ecosistemas.
Un delito que cambió de modalidad
En los últimos años, el tráfico ilegal de fauna silvestre experimentó una transformación significativa. Mientras que décadas atrás predominaban grandes acopiadores y redes organizadas de tráfico, actualmente se observa una modalidad mucho más atomizada, caracterizada por numerosos vendedores de menor escala que utilizan redes sociales, plataformas digitales y aplicaciones de mensajería instantánea para ofrecer animales silvestres de manera ilegal.
Esta nueva dinámica dificulta considerablemente las tareas de control y fiscalización, ya que las publicaciones aparecen y desaparecen rápidamente, utilizan perfiles falsos y operan mediante circuitos informales de entrega.
Frente a esta realidad, el compromiso de la ciudadanía resulta indispensable para desalentar estas prácticas. Evitar la compra de animales silvestres y denunciar su comercialización constituye hoy una de las herramientas más efectivas para combatir este delito.
Además del enorme daño ambiental, el mascotismo ilegal genera un profundo sufrimiento animal y representa un riesgo para la salud pública. Los animales extraídos de su ambiente natural pueden transmitir enfermedades a las personas y a los animales domésticos y requieren condiciones de alimentación, comportamiento y manejo imposibles de reproducir dentro de un hogar.
La crueldad detrás de las cifras
A nivel mundial, el tráfico de vida silvestre es considerado uno de los negocios ilícitos más lucrativos del planeta, movilizando miles de millones de dólares cada año.
Sin embargo, el verdadero costo de esta actividad no se mide en dinero, sino en vidas.
Organizaciones como Wildlife Conservation Society (WCS) y Aves Argentinas estiman que nueve de cada diez animales capturados mueren antes de llegar al comprador. El estrés, la deshidratación, el hacinamiento y las condiciones de transporte hacen que el tráfico ilegal mate mucho más de lo que finalmente logra comercializar.
A ello se suma otro problema de enorme relevancia. De acuerdo con estimaciones de Naciones Unidas, aproximadamente el 75% de las enfermedades infecciosas emergentes en seres humanos son zoonóticas, es decir, se transmiten desde los animales.
La extracción de ejemplares silvestres de sus ambientes naturales, su traslado en condiciones clandestinas y el contacto con personas y animales domésticos incrementan significativamente el riesgo de aparición y propagación de enfermedades zoonóticas.
Tortugas y aves, los más vulnerables
La tortuga terrestre, el loro hablador, el tucán, el cardenal amarillo y numerosas aves canoras integran la lista de animales más perseguidos por el comercio ilegal. En total, más de 135 especies argentinas son víctimas de esta actividad.
Cada ejemplar que desaparece de su ambiente natural implica mucho más que una pérdida individual.
Cuando un ave granívora o frugívora es capturada para vivir en una jaula, los ecosistemas pierden un importante dispersor de semillas. Cuando desaparecen los depredadores naturales, aumentan las poblaciones de especies que alteran el equilibrio ecológico.
"Un ambiente sin fauna es un ambiente más vulnerable, con menor capacidad para conservar la biodiversidad, regular los ciclos naturales, controlar plagas, proteger los suelos y garantizar servicios ambientales esenciales para la calidad de vida de las personas", recordó Haudet.
Mendoza, un modelo de gestión y un cambio cultural
La transformación del antiguo zoológico provincial en un Ecoparque dedicado al rescate, la rehabilitación y la conservación simboliza una nueva manera de entender la relación entre las personas y la fauna silvestre.
Cada ave que vuelve a volar, cada mamífero que regresa a su ambiente y cada liberación realizada en la montaña o el llano representan el resultado de una política pública sostenida que demuestra que cuando el Estado fiscaliza, la Justicia actúa y la sociedad acompaña, es posible revertir años de degradación.
El camino continúa, pero el mensaje es claro: la fauna silvestre se protege, no se negocia.
Cómo colaborar
Ante casos de captura, tenencia o comercialización ilegal de animales silvestres, las denuncias pueden realizarse llamando al 911, a través de la Policía de Seguridad Rural, o escribiendo al correo electrónico fauna-drnr@mendoza.gov.ar.