Tras la polémica por el aviso emitido a las 6:30 de la mañana durante la ola polar, el gremio docente presentará un proyecto para obligar a la DGE a anticipar las suspensiones.
La reciente suspensión de clases presenciales en Mendoza por la intensa ola polar reactivó un debate histórico en la provincia.
La Dirección General de Escuelas (DGE) comunicó la interrupción total del dictado a las 6:30 de la mañana, apenas media hora antes del ingreso del turno mañana, lo que provocó que miles de alumnos, padres y docentes se enteraran de la medida cuando ya estaban camino a los colegios. Ante el malestar generalizado, el Sindicato Unido de Trabajadores de la Educación (SUTE) anunció que avanzará con un fuerte reclamo institucional.
El gremio liderado por Gustavo Correa presentará un proyecto de ley tras el receso invernal para institucionalizar un protocolo permanente de suspensión de clases. La iniciativa busca obligar al Gobierno a comunicar cualquier interrupción presencial con un mínimo de ocho horas de anticipación.
Desde el sindicato argumentaron que fenómenos como la ola polar se conocen con días de antelación gracias a las alertas meteorológicas, por lo que consideran inadmisible resolver la situación al inicio de la jornada laboral.
Además del impacto en la organización familiar, el SUTE denunció graves problemas edilicios en escuelas que no estaban inicialmente resguardadas, donde los caños se congelaron dejando los establecimientos sin agua ni calefacción. Por su parte, desde la DGE defendieron el procedimiento actual señalando que las decisiones se basan en un monitoreo en tiempo real junto a Defensa Civil y Vialidad. Según el organismo, las condiciones climáticas empeoraron drásticamente durante la madrugada, lo que obligó a modificar la estrategia a última hora para priorizar la seguridad vial y los reportes de congelamiento más actualizados.