Con la Ruta 7 habilitada solo hasta Uspallata y un nuevo frente frío en puerta, se espera que la actividad turística se extienda de forma inédita hasta el mes de octubre.
Un temporal histórico de nieve impulsado por el fenómeno de El Niño dejó acumulación de hasta cuatro metros en la cordillera mendocina, transformando por completo el paisaje de la Alta Montaña. El evento climático no solo obligó a montar operativos de evacuación para 50 personas varadas, sino que también reconfiguró la dinámica turística: actualmente la Ruta Nacional 7 se encuentra habilitada de manera preventiva únicamente hasta Uspallata y con portación obligatoria de cadenas.
El pronóstico meteorológico anticipa una breve tregua entre el miércoles y las primeras horas del jueves, previa a la llegada de un segundo frente frío. Aunque se prevé que este nuevo sistema sea de menor magnitud, sumará un metro más de nieve acumulada y extenderá las condiciones de inestabilidad climática en la cordillera hasta los primeros días de agosto.
Pese a los bloqueos viales, los complejos invernales se encuentran totalmente abastecidos y con su personal trabajando para recibir visitantes. En Penitentes Park, el responsable del centro, Gustavo Campini, confirmó que las cuadrillas ya están abocadas a pisar la nieve sobre la superficie para acondicionar las pistas, sosteniendo que la reapertura oficial dependerá de la habilitación del tránsito por parte de Vialidad Nacional.
Por su parte, en Los Puquios el panorama refleja una nevada sin antecedentes recientes. Eduardo Soler, director operativo del complejo, remarcó que el volumen acumulado superó ampliamente los registros de la temporada 2015-2016, donde la marca máxima fue de 1,70 metros. Debido a las tareas de remoción de nieve en estructuras y al tiempo que demandará el despeje de la calzada, Soler estimó que el parque podría retomar la atención al público recién a partir del 3 o 4 de agosto.
La postergación en los plazos de apertura representa un condicionante para el turismo nacional, ya que el reinicio de las actividades coincidirá con el cierre de las vacaciones de invierno para los visitantes procedentes de la provincia y la Ciudad de Buenos Aires, cuyo receso finaliza el 31 de julio. No obstante, los mendocinos y turistas locales contarán con una ventana de tiempo prolongada para disfrutar de los deportes sobre nieve.
Desde el sector turístico y ambiental destacaron que las consecuencias a mediano plazo serán sumamente beneficiosas para Mendoza. El masivo volumen de nieve acumulado garantizará la presencia del manto blanco al menos hasta el mes de octubre, permitiendo extender la temporada comercial durante todo agosto y septiembre. Además, el fenómeno resultará clave para reponer el stock hídrico provincial tras varios años consecutivos de profunda sequía.