El árbol de magnolias es famoso por su floración, ya que ofrece flores grandes con un perfume dulce, cítrico y cremoso
El árbol de magnolias o magnolio (Magnolia grandiflora) tiene flores hermosas muy deseadas por los amantes de la jardinería. A pesar de que los cuidados de esta planta son sumamente sencillos, si en verano le proporcionas un mantenimiento extra, seguirá embelleciendo y perfumando el jardín con sus encantadoras flores.
Ya sea en ramos coloridos en el interior del hogar o en el jardín, la magnolia embriaga cualquier espacio de dulzura, sutileza y evocadores perfumes cítricos. Hay que tener en cuenta que puede crecer hasta 30 metros, pero es un árbol de crecimiento lento, así que se toma unos cuantos años para alcanzar su crecimiento máximo.
Es nativo del sureste de los Estados Unidos y pertenece a la familia botánica Magnoliaceae. Cuenta con hojas largas de color verde oscuro y unas flores blancas tan bellas y decorativas que cuando el árbol florece en primavera, regalan un espectáculo digno de apreciar.
Estos árboles pueden ser cuidados por novatos o jardineros expertos. Solo hay que tener en cuenta que precisan cuidados especiales durante el verano, que no son complicados ni excesivos, sino simples ayudas extra para que se mantengan sanos y vigorosos.
Hay que regar cada dos a tres días en verano, o más si hace mucho calor o es muy seco, saturando el suelo pero sin encharcar. Lo ideal es utilizar agua de lluvia o acidificada (con unas gotas de limón/vinagre por litro) en caso de que el agua del grifo sea muy calcárea, es decir con una alta concentración de minerales sueltos.
Este árbol prefiere pleno sol o semisombra, aunque tolera bien el sol intenso, especialmente si no es abrasador. A principios del verano, puedes aplicar un abono balanceado, sobre todo si notas que el crecimiento se ha estancado. Evita escoger un fertilizante con exceso de nitrógeno.
No es obligatorio realizar una poda durante el verano, pero si el árbol se ha descontrolado o simplemente quieres guiar su crecimiento puedes quitar las ramas secas y dañadas. Es importante que sea una poda ligera y mejor si es después de la floración.
Por último, vigila que el árbol no tenga pulgones, u hojas amarillas, ya que estos dos factores pueden aparecer por sequía o agua con mucha cal. Si aparece alguna de estas dos situaciones, es recomendable consultar con un jardinero.