En 2025 se registraron 110 fallecimientos sobre un total de 17.370 nacimientos en la provincia.
El Gobierno de Mendoza difundió recientemente una baja del 20 por ciento en la tasa de mortalidad infantil, un dato que aporta un respiro al sistema sanitario provincial. Según las cifras oficiales correspondientes al cierre de 2025, en la provincia nacieron 17.370 niños y se registraron 110 fallecimientos. Este descenso ubica el indicador en 6,3 muertes por cada 1.000 nacidos vivos, una mejora significativa tras un periodo de fuerte inestabilidad en las estadísticas de salud neonatal.
El escenario previo había generado gran preocupación en las autoridades, ya que en 2024 el índice sufrió un incremento abrupto del 5,5 al 7,5, con un impacto especialmente marcado en las maternidades del sector privado. La cifra actual de 6,3 representa una recuperación parcial frente a ese salto, aunque todavía se encuentra por encima de los valores históricos que Mendoza había logrado sostener en años anteriores. La tasa mide los fallecimientos por causas diversas, que incluyen desde afecciones por prematurez y bajo peso hasta otras condiciones médicas complejas.
Desde el Ejecutivo provincial atribuyen esta mejora a la puesta en marcha del plan integral de salud materno infantil. Este programa se centra en el refuerzo de la atención primaria y un control mucho más riguroso de los embarazos para detectar riesgos de manera temprana. El objetivo es garantizar que cada gestación cuente con el seguimiento adecuado, minimizando las complicaciones que pueden surgir durante el parto o en los primeros días de vida del recién nacido.
A pesar del descenso porcentual, el contraste entre los periodos 2024 y 2025 deja en evidencia las oscilaciones de uno de los indicadores más sensibles del sistema de salud. El monitoreo constante de las maternidades, tanto públicas como privadas, sigue siendo un eje central para las autoridades sanitarias, quienes buscan estabilizar la tendencia a la baja. Los especialistas coinciden en que la continuidad de los controles periódicos y el seguimiento post-natal son las herramientas más eficaces para proteger a la población infantil.
La difusión de estos datos permite evaluar el impacto de las políticas públicas actuales y ajustar las estrategias en los departamentos con mayores necesidades. Si bien la baja del 20 por ciento es vista como un avance positivo, el desafío para el 2026 será retornar a los niveles mínimos históricos de la provincia. Por ahora, el refuerzo en la detección de riesgos gestacionales aparece como la principal barrera para seguir reduciendo la cantidad de fallecimientos evitables en todo el territorio mendocino.