Una receta práctica, económica y que se resuelve en apenas 30 minutos para mantener la tradición en familia.
Con la llegada de Semana Santa, las empanadas de vigilia se convierten en una de las recetas más elegidas para respetar la tradición sin resignar sabor. En especial durante el Viernes Santo, cuando no se consume carne roja, esta opción con atún se vuelve ideal por su practicidad y su relleno jugoso. Pensadas para quienes buscan alternativas accesibles, estas empanadas combinan una masa tierna con ingredientes simples que realzan el sabor del pescado y aportan una textura única, siendo perfectas para compartir sin realizar grandes gastos.
Para la masa se necesitan 500 gramos de harina 000, 250 centímetros cúbicos de agua tibia y 100 gramos de manteca. El relleno se compone de 2 latas de atún, una cebolla, un morrón rojo, 2 huevos duros, una cucharada de pimentón, aceitunas verdes al gusto, sal, pimienta y aceite de oliva. La preparación comienza mezclando la harina con sal, agregando el agua y la manteca en el centro hasta lograr una masa homogénea que debe amasarse por 10 minutos y reposar otros 10, asegurando así la elasticidad necesaria para un repulgue perfecto.
Mientras la masa descansa, se debe calentar el aceite de oliva en una sartén para rehogar la cebolla y el morrón picados hasta que transparenten. Luego se incorpora el atún, los huevos duros picados, las aceitunas, el pimentón y los condimentos, cocinando todo por unos minutos para que los sabores se integren. Una vez listo el pino, se estira la masa y se cortan discos de unos 10 centímetros de diámetro, colocando una cucharada generosa de la mezcla en el centro antes de cerrar los bordes con el clásico repulgue artesanal.
El toque final depende del gusto de cada hogar, ya que estas empanadas admiten dos tipos de cocción muy populares en la provincia. Se pueden freír en abundante aceite caliente hasta que queden doradas de ambos lados o, para una opción más liviana, cocinarlas en el horno a 180 grados durante aproximadamente 15 minutos. En apenas media hora, es posible obtener una docena de empanadas caseras que concentran el aroma y el espíritu típico de esta celebración religiosa en cada bocado.
La versatilidad de esta receta permite que cada familia mendocina le aporte su impronta personal, sumando quizás un toque de comino o más verduras según la preferencia. En un contexto donde se busca cuidar el bolsillo, las empanadas de vigilia caseras se presentan como la solución más inteligente para cumplir con la abstinencia de carne de manera deliciosa. Con los ingredientes ya dispuestos en la mesa, solo queda disfrutar de este plato que año tras año se vuelve el protagonista indiscutido de las mesas de marzo.