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Receta de Pascua: los secretos para que la empanada gallega te salga jugosa y perfecta

Con la llegada de la Semana Santa, el pescado se convierte en el protagonista de la mesa mendocina.

Martes, 31 de Marzo de 2026

La tradición de evitar las carnes rojas durante la Semana Santa vuelve a poner en primer plano a los platos de vigilia, y entre ellos, la empanada gallega se mantiene como la reina indiscutida. Aunque su origen es español, en nuestra provincia la hemos adoptado con toques propios, convirtiéndola en un paso obligado de la gastronomía de Pascua. El éxito de este plato mendocino reside en el equilibrio entre una masa elástica que soporte el horneado y un sofrito bien húmedo que aporte todo el sabor del mar a cada bocado.

Ingredientes y el paso a paso para un relleno inolvidable

Para la masa, se necesitan 500 gramos de harina de trigo, 150 ml de agua tibia, 100 ml de aceite y 15 gramos de levadura fresca; un toque opcional de vino blanco le dará una textura superior. Para el corazón de la tarta, el secreto está en usar tres latas grandes de atún, tres cebollas, morrones de ambos colores, tomate triturado y tres huevos duros. El condimento estrella es el pimentón dulce, que junto al ajo y el aceite de oliva, crea esa base aromática tan característica de la cocina de herencia que tanto disfrutamos en Mendoza.

El primer paso fundamental es lograr un sofrito jugoso: se deben rehogar las cebollas y los morrones a fuego medio hasta que estén tiernos, sumando luego el tomate y los condimentos por unos diez minutos. Una vez fuera del fuego, se incorpora el atún escurrido y los huevos picados. Un truco esencial de cocina es dejar que este relleno se enfríe por completo antes de armar la empanada; si se utiliza caliente, la masa perderá su consistencia y se romperá durante la cocción en el horno.

Mientras el relleno reposa, se prepara el bollo mezclando los ingredientes secos con los líquidos hasta obtener una masa lisa que deberá leudar durante 45 minutos. Luego, se divide en dos partes y se estira la base sobre una asadera aceitada. Tras volcar el preparado de atún, se cubre con la segunda capa de masa, se realiza un repulgue firme y se pincha la superficie con un tenedor. Este pequeño orificio funciona como "chimenea", permitiendo que el vapor escape y la masa no se infle de manera irregular.

Finalmente, se debe pintar la superficie con huevo batido para lograr ese dorado brillante tan tentador. La cocción requiere un horno precalentado a 180 grados durante un tiempo estimado de 35 a 45 minutos. El resultado es una pieza crujiente por fuera y tierna por dentro, lista para ser el centro de atención en el almuerzo del Viernes Santo. Es una opción nutritiva y rendidora que demuestra que, con ingredientes sencillos de nuestra cocina, se puede mantener viva una tradición que une a todas las generaciones.