En una jornada marcada por la tradición de evitar las carnes rojas, esta tarta aparece como una alternativa práctica, nutritiva y económica.
Durante este Viernes Santo, mientras cientos de mendocinos participan de las procesiones y el tradicional Vía Crucis en Carrodilla, muchas familias optan por recetas livianas basadas en vegetales. En este contexto, la tarta de espinaca y ricota se posiciona como la opción ideal para el menú del día. Se trata de una preparación clásica que gusta a grandes y chicos, resolviendo el almuerzo o la cena de manera rápida y con ingredientes que habitualmente se encuentran en cualquier cocina de la provincia.
Para realizar esta tarta en casa se necesita una tapa de masa, 400 gramos de espinaca (fresca o congelada), 250 gramos de ricota y dos huevos. El sabor se completa con media cebolla, 50 gramos de queso rallado, una cucharada de aceite de oliva, sal, pimienta y un toque de nuez moscada. La clave de esta receta mendocina es lograr un relleno bien seco y cremoso, evitando que el exceso de líquido de la verdura humedezca la masa durante la cocción en el horno.
El proceso comienza lavando la espinaca y cocinándola brevemente hasta que reduzca su tamaño; es fundamental escurrirla muy bien antes de picarla. Por otro lado, se debe saltear la cebolla picada en aceite de oliva hasta que esté transparente. Una vez listos estos pasos, se mezclan en un bowl la espinaca, la cebolla, la ricota y los huevos, condimentando a gusto e integrando el queso rallado para darle mayor consistencia al corazón de la tarta.
Una vez obtenido el relleno, se coloca la masa en una tartera y se vuelca la preparación de forma uniforme. La tarta debe llevarse a un horno precalentado a 180 grados durante un tiempo estimado de 30 a 35 minutos, o hasta que la superficie se observe gratinada y dorada. Un consejo útil para los cocineros hogareños es dejar reposar la tarta unos minutos fuera del fuego antes de cortarla, lo que permite que el relleno se asiente y las porciones salgan perfectas.
Esta propuesta no solo cumple con la tradición de la vigilia, sino que también permite sumar otras verduras de estación según lo que haya en la heladera. Acompañada por una ensalada de tomates frescos o hojas verdes, se convierte en una comida completa y equilibrada para cerrar este viernes de reflexión. Así, entre rezos y descanso, la gastronomía sencilla vuelve a ser el punto de encuentro en los hogares mendocinos durante esta Semana Santa 2026.