Cámaras empresarias denunciaron que el 70% del mercado interno está cubierto por importaciones. Advierten que el 60% de la maquinaria nacional está paralizada frente a plataformas extranjeras sin aranceles.
La industria textil argentina atraviesa una profunda crisis provocada por la contracción de la actividad interna y el incremento acelerado de las importaciones.
Según advirtieron la Fundación Pro Tejer y la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), las compras de productos terminados en el exterior ya representan casi el 70% del abastecimiento del mercado nacional, desplazando a los fabricantes locales.
El impacto en las plantas fabriles se refleja en una caída de la producción textil del 24,4% durante el primer semestre, alcanzando un retroceso del 34% en comparación con 2023. La utilización de la capacidad instalada se derrumbó al 39%, lo que implica que 6 de cada 10 máquinas permanecen paradas en los talleres e industrias del país.
Desde FITA denunciaron la existencia de "competencia fraudulenta", señalando que mientras la producción argentina soporta altos costos tributarios y logísticos, ingresan artículos finales sin pagar aranceles mediante plataformas internacionales como Shein y Temu. A esto se suma la detección de prácticas de subfacturación en más del 70% de las importaciones, con valores que ni siquiera llegan a cubrir el costo de la materia prima principal.
Ante este panorama de desregulación y apreciación del tipo de cambio, los industriales exigieron al Gobierno el restablecimiento de condiciones de competencia justa y el estricto cumplimiento de las normativas de comercio exterior para preservar el empleo y la estructura productiva formal en la Argentina.